Los padres de Javier Quintana Ramírez, quien el pasado sábado falleció luego de ser linchado por pobladores de Tlaxcoapan cuando lo acusaron de pertenecer a una banda de secuestradores, pidieron se limpie el nombre de su hijo ya que tenía un modo honesto de vivir.
En entrevista concedida para un medio local, los padres expresaron que abrieron las puertas de su hogar para que los medios de comunicación atestiguaran el modo humilde de vivir de esa familia, “si fuera secuestrador, no viviríamos así”.
Manifestaron que dejarán “las cosas en manos de la justicia”, por lo que pidieron se aclare la situación, y comentaron que ningún integrante de su familia tratará de tomar justicia por propia mano, como se rumora en redes sociales.
“Lo único que queremos es paz, de nosotros y de nuestro hijo asesinado”. Refirieron que Javier Quintana se dedicaba al alquiler de inflables.
Queremos que nos hagan justicia, insistió el padre. Por su parte, la madre abundó que su hijo era un joven obediente que vivía en la misma casa junto con su esposa e hijo de dos años, “porque no tenían donde vivir”.
Además pidió apoyo a las autoridades para la manutención del niño, “porque mi nuera es discapacitada”, refirió.
“Queremos pedirle a los medios de comunicación difundan esta entrevista para que se limpie el nombre de mi hijo”, puntualizó.
La desinformación fue lo que ocasionó el incidente, recalcó, “mi hijo trabajaba en el brincolín que instalaron en Tlaxcoapan cuando la gente llegó por él y se lo llevó”. El patrón de Javier Quintana declaró que durante nueve años trabajó para él, lo que lo llevó a conocerlo sin que nunca supiera que andaba en “malos pasos”.
Constató que mientras laboraba personas se lo llevaron, “hay testigos, no es justo que lo hayan confundido y lo que le hicieron”.
Tanto los padres como el patrón de Javier dijeron tener miedo luego de lo ocurrido, por lo cual decidieron otorgar la entrevista.

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