Denise Dresser, nacida en la Ciudad de México en 1963, es una comunicadora que goza del respeto y no poco reconocimiento por la diversidad de los temas que aborda.
Mucho tiene que ver en intervenciones televisivas o radiofónicas su serenidad de carácter, el cuidadoso lenguaje y que no se ostenta como detentadora de verdades absolutas.
Licenciada en relaciones internacionales en el Colegio de México, obtuvo doctorado en ciencias políticas por la Universidad de Princeton.
Columnista de la revista Proceso y editorialista del diario Reforma, participa en “Mesa política” de Carmen Aristegui y en el programa “Es la hora de opinar” de Leo Zuckermann. Es autora de El país de uno, reflexiones para entender y cambiar a uno. En 2010 obtuvo el Premio Nacional de Periodismo.
Recientemente salió a la venta su nuevo libro Manifiesto mexicano, con el título anexado de Cómo perdimos el rumbo y cómo recuperarlo.
En 10 grandes capítulos aborda la situación actual del país, a través no únicamente de reflexiones, sino de realidades que de una u otra forma nos constan.
El primero es “Peñastroika perdida”, y siguen: “Cómo trastocamos la transición”, “Es la corrupción, estúpidos”, “El pacto de la impunidad”, “Misma guerra, peores resultados”, “País de fosas”, “Mujeres migaja”, “Batallas por ganar”, “El buen ‘bullyng’” e “Instituciones, no personas”.
En el prólogo, Dresser dice: “Aquí, nosotros, mexicanos atorados en el largo proceso de desencuentros, ruptura, deslealtades y corrupción que fue minando la esperanza de dignificar y consolidar el régimen democrático del país”.
Alude a un periodo del desencanto: “Específico, determinado, cognoscible que empieza entre el primero de noviembre de 2003 y hoy. Un ciclo fechable que empieza con la ruptura de los pactos políticos que dieron origen al IFE autónomo y que termina con el regreso del PRI a Los Pinos: y lo que hizo estando ahí. Un ciclo de todo lo que hemos presenciado y padecido desde entonces”.
Se lee un compendio de lo que significa la obra: “Este es un libro lleno de rabia y amor perro por el México maltrecho que debemos rescatar. Es una crónica del hartazgo, del enojo con esta cleptocracia que se rota en el poder, con los privilegios inmerecidos de los cómodamente apoltronados en la punta de la pirámide. Un país atorado en la desesperanza, en el desamparo, sofocado por la corrupción, amenazado por la violencia sin soluciones fáciles”.
No se elude a cuestiones que en su momento alarmaron a los mexicanos, como algunos casos bien identificados. Entre estos alude a la “casa blanca”, el escándalo de Odebrecht, la llamada “Estafa maestra”, los fiscales carnales, las instituciones disfuncionales y la partidocracia rapaz.
Y Denise Dresser, en su texto de Editorial Aguilar: “Este manifiesto mexicano es un llamado a ser sujetos desobedientes, a disentir y construir, a ‘bullear’ a quienes gobiernan para que lo hagan mejor. Es una apuesta a la remodelación institucional, a la rendición de cuentas, a los contrapesos, a la democracia, gobierne quien gobierne. Es una convocatoria para componer lo que echamos a perder, y alcanzar lo que quedó como una simple aspiración: un sistema político y económico que funcione para los ciudadanos y no solo para la clase política. Algo verdaderamente ciudadano. Algo nuestro”.
Recomendable por su actualidad, por lo que significa el reconstruir, que en los últimos años penosamente se destruyó.

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