El sistema se desmorona y los ciudadanos urgen el cambio.
Iniciaron las campañas de las elecciones más importantes de los últimos años para más de 123 millones de mexicanos, que ven la oportunidad de echar abajo a los gobiernos neoliberales ineficaces y corruptos de los últimos 30 años impuestos por PRI, PAN y sus partidos cómplices, quienes solo han generado más inseguridad, violencia, pobreza, pérdida de soberanía y desigualdad; cuyos malos resultados se reflejan en la insatisfacción mayoritaria de la gente por las condiciones de vida actuales –a pesar de las llamadas reformas que nos impusieron y que no dan resultados–, por ello el hartazgo de los ciudadanos hacia gobernantes y partidos políticos responsables de esta crisis política, social y económica.
Esa mayoría de mexicanos están dispuestos a salir a votar en libertad, por quienes ellos decidan y les convenzan sus propuestas. A pesar de que no están de acuerdo en las descalificaciones, ataques y guerra sucia de algunos de los candidatos –sobre todo en la contienda presidencial–, pues de acuerdo con la mayoría de las encuestas que dan una amplia ventaja a Andrés Manuel López Obrador, que hace que las coaliciones de Todos por México de José Antonio Meade y Por México al Frente de Ricardo Anaya, sus partidos y sus estrategas, se lancen –después de una guerra de lodo entre ellos–, a la “caza” del puntero de Juntos Haremos Historia, utilizando todas las artimañas y ataques posibles a su persona y a sus propuestas para intentar detener su ascenso, que difícilmente podrá perder, pues es el candidato que más convence a la gente ansiosa de un cambio de régimen.
Hoy –como no sucedió en las elecciones de 2006 y del 2012– existe una mayor confianza y aceptación al Peje, quien es más maduro, conoce mejor el país, sus condiciones, necesidades, soluciones y reclamos ciudadanos; ha aprendido de sus errores, un claro ejemplo son sus 50 grandes propuestas para el desarrollo y pacificación del país en un marco de absoluto respeto al Estado de Derecho para recuperar el desarrollo incluyente con oportunidades para todos, de generar absoluta confianza a las sanas inversiones privadas nacionales e internacionales y en contra de la riqueza mal habida; implantar la democracia plena como una forma de vida; plantea una política exterior de absoluto respeto y beneficio mutuo con todos los países, en particular con los Estados Unidos, nada tiene de populista y menos de “injerencia de rusos o venezolanos” como los torpes prianistas manifiestan de manera burda y falaz.
Rodeado de gente capaz, de todas las visiones y orígenes políticos, que están ayudando a diseñar políticas públicas que mantengan los equilibrios macroeconómicos, con propuestas de cero endeudamiento, bajar la inflación, bajar los altos sueldos de la burocracia, promover el desarrollo de las regiones, en particular al sureste y las regiones más marginadas; les queda claro también las prioridades de impulso al campo, la pesca, la autosuficiencia alimentaria, la defensa de la diversidad biológica y la defensa del ambiente, así como el impulso a la cultura, las artes, el deporte, la recreación y sobre todo reorientar el presupuesto nacional con políticas de austeridad y el ejercicio honesto, eficaz y racional del gasto público, así como dar mayor énfasis a la educación media y superior para que ningún joven sea rechazado.
En su afán de descalificar las propuestas válidas de López Obrador, estos candidatos del prianismo pegan el grito en el cielo y en complicidad con los medios de comunicación afines, critican vociferantes que son “ocurrencias y locura” el revisar y poner a consulta ciudadana las mal llamadas reformas estructurales como la energética, la educativa, la laboral, la fiscal y financiera, revisar los contratos petroleros, así como el tren rápido México-Toluca o la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México –y de ser necesario cancelarlo y construirlo en Santa Lucia–, aduciendo que “se perderán inversiones, empleos y dañarán la imagen internacional del país”, ¡nada más falso! Es obligado compromiso ante los ciudadanos pedir la revisión técnica y financiera, transparentar estas obras públicas faraónicas y multimillonarias. ¿Por qué no? ¿Qué temen u ocultan? Cualquier país que se diga democrático lo hace y cuando descubre corruptelas como las de Odebrecht, en América Latina, los enjuicia y manda a la cárcel, menos en México.
¿Por qué a coro Peña Nieto, Meade, Anaya, la señora Zavala y los 16 empresarios más ricos del país se oponen a ello? A pesar de que el Consejo Coordinador Empresarial se comprometió a una mesa técnica de análisis para disipar dudas, esta no se ha concretado. ¿Acaso esos políticos neoliberales que nunca en sus campañas dijeron que iban a hacer esas reformas lesivas, consultaron con los ciudadanos la cancelación de la construcción de la refinería Bicentenario en Tula o la del aeropuerto en Tizayuca? ¡Pues claro que no!, es su naturaleza autoritaria, patrimonialista, de negocios y poder, de entregar los bienes y soberanía nacional lo que los mueve, no el desarrollo y transformación incluyente del país.
Esa es la gran diferencia entre el proyecto alternativo de nación del candidato de Morena y lo que representan los prianistas con más corrupción e impunidad; hay una verdadera diferencia entre esos proyectos, para iniciar y sentar nuevas bases para la recuperación y el renacimiento de México. Es la hora de tomar la decisión libre y convencida de decidir por la propuesta de AMLO sin caer en el juego de las mentiras y manipulación de sus adversarios, está demostrado que no es un peligro para México ni tampoco es ningún mesías, ni resolverá todo solo y de un plumazo, es un hombre íntegro con defectos y virtudes como cualquiera, pero ama a su país, tiene los pies sobre la tierra y merece una oportunidad.
Estoy seguro que las generaciones de la Expropiación Petrolera de 1938, del Movimiento Estudiantil de 1968, de los terremotos de 1985 y de 2017, del Frente Democrático Nacional de 1988, de las luchas de los trabajadores del campo y de la ciudad, los jóvenes de hoy, las organizaciones sociales diversas, los empresarios y comerciantes nacionalistas vamos a trabajar unidos para convencer y vencer, porque ¡otro México es posible!

Facebook: ricardobaptista
e-mail: [email protected]

Comentarios