Ahhhhhh, Nochebuena… La fecha marcada en el calendario que tie­ne como destino la reunión con la familia, la convivencia con los seres que­ridos, la comida a granel, engordar sin desdén, recibir regalo tras regalo e inclu­so celebrar el nacimiento de un chicue­lo de Nazareth (si eres occidental, claro). Así que, para que tu abuelita o tía o prima o lo que sea no te agarre en curva y sin tema de conversación durante la cena na­videña, o no sepas qué diablos regalar en el intercambio, aquí los mejores seis ál­bumes en inglés de 2016:

  1. HERE de Alicia Keys. El 2016 fue un año muy significativo para la neoyor­quina: se tornó en una figura destacada en el activismo por los derechos de las mu­jeres, jueza en la emisión televisiva “The voice” y publicó HERE, una hermosa mezcla del mejor R&B con su más desta­cado pop, lo que resulta en un álbum muy íntimo, pero afable para quien la escucha por primera vez.
  2. Blue & lonesome de The Rolling Stones. El retorno de Jagger, Richards, Watts y Wood ocurre en el momento y de la manera precisa: tras 11 años sin álbum inédito y con 12 covers a clásicos del blues. Con una vibra subterránea que los acerca más a Mississippi que a Londres, los Stones efectúan unas reinterpretacio­nes de alto caché que encumbran aún más su prestigiosa leyenda.
  3. A moon shaped pool de Radiohead. Tras el extraño King of limbs era el mo­mento para que Radiohead se reivindica­ra. Y lo hizo. Si bien A moon shaped pool no se compara con Ok computer, lo cierto es que posee una magia propia (más re­lacionada con In rainbows) que no pue­de pasar desapercibida, y menos cuando se trata del genio de Thom York y los her­manos Greenwood.
  4. You want it darker de Leonard Co­hen. El músico, poeta y maestro cana­diense dio verdadera cátedra con su úl­timo material discográfico, publicado unos días antes de su deceso. Con una esencia oscura pero romántica, el se­ñor Cohen canta y declama como solo él sabe, como nadie sabrá jamás… Una vela cuya llama se extinguió a los 86 años, pero cuyo fulgor continúa calen­tando nuestras almas.
  5. Post pop depression de Iggy Pop. Sin miramientos, el Abuelo del punk le pateó las nalgas a todo mundo con este discazo que nos demuestra que más sabe el Diablo por viejo que por Diablo. Con una alineación que incluyó al mismísi­mo Josh Homme, el querido Iggy realizó su álbum más impresionante en lo que va del siglo XXI y nos regaló una bocana­da de aire fresco en un año donde parecía que el rock sería muy opaco. Sería el nú­mero uno de no ser por…
  6. Blackstar de David Bowie. Ironías de la vida: cuando una estrella se vuelve negra, es porque va a colisionar. Bowie se despidió de este plano existencial con un álbum hermoso, de esos que brillan in­tensamente de principio a fin, de esos que solo aparecen una vez entre millones. El otrora Ziggy Stardust, acostumbrado a obras maestras, entregó en su última pie­za una placa íntima, metafórica, existen­cial, que cabila sobre la vida de una ma­nera tan reflexiva que, de manera más que justa, se hace merecedora al título de ál­bum del año (en inglés).

¿Faltó alguno? ¿Qué disco se quedó fuera del conteo? Fiel a la costumbre, la siguiente semana será dedicada a los me­jores álbumes hispanoamericanos, así que esté pendiente y siga su querida columna musical. Por lo pronto, les deseo una feliz Navidad en compañía de sus seres queri­dos… y un buen plato de romeritos.

@Lucasvselmundo

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Licenciado en ciencias de la comunicación y maestrante en ciencias sociales. Reportero ocasional y columnista vocacional. Ayatola del rock n’ rolla. Amante de la cultura pop, en especial lo que refiere a la música, el cine y los cómics. Si no lo ve o lo lee, entonces lo escucha. Runner amateur, catador profesional de alitas.