Daphne Samara Ramírez Fernández

El plagio, como el error más “ingenuo”, es uno de los actos que se cometen día a día en distintos campos de la vida laboral y académica. En este artículo nos enfocamos en el plagio académico.

Esa práctica es ilegal, por lo tanto, es penada por la ley con consecuencias graves, de tal modo que los estudiantes deben conocer qué es el plagio y sus diferentes tipos.

En el ámbito universitario es muy común que los profesores nos lleguen a pedir algún ensayo o trabajo de investigación donde se requiere consultar fuentes de información para llevar a cabo la escritura de esos trabajos. He aquí que se presenta una problemática que muchos estudiantes desconocen: el plagio académico. De acuerdo con la Real Academia Española de la Lengua (RAE), plagio viene del latín plagĭum que significa la acción y efecto de plagiar y copiar obras ajenas. Plagiar, del latín plagiāre, es copiar en lo sustancial obras ajenas y mostrarlas como propias. Por lo tanto, presentar como nuestro un trabajo de forma parcial o total sin que seamos los autores de dicho trabajo se convierte automáticamente en plagio académico (Girón, 2008, p 6).

Existen diferentes tipos de plagio académico; principalmente nos enfocaremos en tres de ellos, los cuales son los más comunes cometidos por los estudiantes. El famoso “copiar y pegar” consiste en simplemente hacer una búsqueda de información en la que usualmente el estudiante no corrobora la veracidad de la fuente y/o autor y posteriormente solo la plasma tal cual en su trabajo. La ignorancia, facilidad y comodidad son las principales razones para hacerlo. Otro tipo de plagio es el “parafraseo”, el cual es el acto de modificar ligeramente un texto original, añadiendo palabras redundantes y conectores para darle extensión. Lo que por ende en algunos casos suele hacer que el texto pierda un poco de sentido y haga evidente el plagio.

Finalmente, la “referencia perdida” sucede usualmente por descuido cuando el estudiante al concluir su tarea académica no da crédito a su fuente o fuentes de información incurriendo en plagio.

Todos los casos de plagio son penados por la ley. El código penal de nuestro país y de acuerdo con el artículo 427 del título vigésimo sexto de los delitos en materia de derechos de autor establece que “se impondrá prisión de seis meses a seis años y de 300 a 3 mil días de multa a quien publique a sabiendas una obra sustituyendo el nombre del autor por otro nombre”. Dentro de una institución educativa, las medidas de sanción varían, pueden ir desde la no acreditación de la materia o la expulsión del alumno responsable del plagio, hasta involucrar a las autoridades correspondientes para la aplicación de la ley.

Para evitar el plagio se debe dar crédito a quien emitió la información originalmente a través de la citación. Existen muchos formatos de estilo para dar crédito a los autores, tales como el APA o el MLA.

Podemos concluir que dentro del ámbito estudiantil, el plagio es un acto común e ingenuo; sin embargo, el desconocer las consecuencias de tal acto no los exime del castigo que eso implica, es una irresponsabilidad que se refleja en sus trabajos con el único fin de “cumplir” con la tarea encomendada, lejos de realmente adquirir un conocimiento de manera ética.

El plagio, si no es corregido, puede ser una especie de “costal”, por así nombrarlo, que se va cargando durante la vida académica un estudiante y posteriormente dentro de lo laboral, denostando la honestidad y el esfuerzo de una persona hacia su trabajo.

Invito al lector a ser más consciente con respecto a este tema y a esmerarse dentro de su vida académica. La formación académica es crucial en nuestras vidas, es de donde partimos hacia nuestro desempeño profesional y es de suma importancia crear impecables cimientos para que en un futuro seamos profesionistas capaces, competitivos y sobre todo con valores éticos.

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