Lo que fue de ella

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lectora

Gayle Forman
Selene Ameyalli Torres Martínez
Maestrante en ciencias sociales

Sobre la autora

Gayle Forman

Es autora galardonada y periodista, escribió varios bestsellers para jóvenes incluyendo la saga Just one, I was here, Lo que fue de ella y el bestseller numero uno según el New York Times, Si decido quedarme, el cual ha sido traducido a 40 idiomas y en 2014 adaptado a película. En 2016, publicó Leave me, la cual fue su primera novela protagonizada por adultos y su última novela se tituló I have lost my way realizada en marzo de 2018. Constantemente, escribe trabajos de no-ficción en publicaciones como el New York Times, Elle, The Nation y Time. Actualmente, se encuentra viviendo en Brooklyn, Nueva York, con su esposo e hijas.

Me encontraba sentada en la barda afuera de la facultad cuando un joven conocido por todos me abordó. Una semana más tarde era nuestra primera cita y me moría de nervios, y apuesto a que él también.

Un mes más tarde después de ello, me dijo que le gustaba, que me quería y que si quería andar con él y le dije que sí. Meses más tarde, entre formar parte de una banda y sus estudios académicos, llegó la factura con amor incondicional como apéndice. ¿Quién escribió mi historia? Gayle Forman.

La diferencia es que como personaje principal no puso mi nombre, sino el de Mia, y en lugar de poner a quien no debe ser nombrado, lo llamó Adam. Dividida mi historia en dos libros considero debió hacerlo solo en uno fraccionado en dos partes, y en lugar de ilusionar a las y los lectores con que él saldría corriendo al hospital esperando que la magia de la música la despertara, la realidad fue otra.

Mientras en el primer libro Mia lidiaba en un inicio con las inseguridades que la chica de la banda de Adam le provocaba, todo terminó cuando él le hace mención que ambos tienen preferencia por las mujeres. En la vida real no lo era en lo absoluto.

Para cuando Mia y Adam llevaban una relación bastante unificada, a la banda le llovió un contrato discográfico, una gira por Estados Unidos y una fama imparable. Por otro lado, Mia lidiaba con Julliard como su futura universidad, con el objetivo ejercer con el cello la magia musical que su padre le había heredado. Eventualmente, eso terminó separándolos de su relación. Sin embargo, un accidente automovilístico marcaría la ironía de la desesperación de Adam por querer estar con Mia aun estando ella inconsciente. Y aunque Forman le puso dramatismo con un auto como el gran problema del estado de Mia, en la Tierra mi problema no fue un auto, fue una persona.

Para cuando Mia despertó intentó lo más posible tener una relación con Adam y él de manera recíproca con ella, pero entre la falta de tiempo y los kilómetros de distancia la relación se hizo imposible, por lo cual se vieron en la necesidad de terminarla.

A la continuidad de la agenda de cada uno, tanto Mia como Adam gozaban de un éxito casi inimaginable. Adam se volvía más ermitaño, viajaba menos en compañía de la banda y lo único que lo unía a esta eran las presentaciones ya agendadas. Tuvo una relación breve con quien no tenía ningún sentimiento significativo más que el de mantenerse distraído y galante ante la prensa y aparentemente mientras más solo estaba, más perdido en sus adentros se encontraba.

Bastó un encuentro inesperado en las calles de Nueva York entre Mia y Adam para querer ponerse al tanto de sus vidas, del cómo se sentían, qué tal les iba y cómo lidiaban con la fama. Pasadas las horas, las preguntas del cómo terminó todo entre los dos y salieron a relucir. En cuanto a las respuestas, no variaron de lo sucedido. Por otra parte, y mientras Mia iba a su cuarto, Adam recorría el departamento y encontró una habitación llena de sus fotos y de la banda, casi como si fuera un tapiz. Y si en un inicio había creído que en tres años Mia lo había olvidado, la prueba de lo contrario estaba en esa habitación.

Que si Mia y Adam se dieron otra oportunidad, las páginas de su historia están impresas para corroborarlo, que si no lo hicieron, la vida real también está allí para certificarlo. Ahora, para quienes se pregunten cómo terminó la historia real, mi historia, solo les doy un consejo: empiecen a vivirla, porque sea o no un final feliz, los recuerdos son los que tarde o temprano se convierten en libros.


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