Cuando febrero pasado estaba a punto de fenecer, se presentó el primer caso confirmado de coronavirus y ciertamente no se podría predecir que en los dos meses siguientes, marzo y abril, y otro más, mayo, aun sin terminar, sería de consecuencias fatales en dos rubros esenciales: salud y economía.

Los esfuerzos y llamados de las autoridades, sobre todo uno fundamental: quédate en casa, no fueron suficientemente activos para frenar la pandemia.

Los decesos se cuantifican ahora por miles y un regreso íntegro de volver a corto plazo a la normalidad tristemente se considera utópico.

A nivel nacional, con disposiciones de la Secretaria de Salud, se han incorporado medidas precautorias, además de las que en los estados, sus gobiernos han implementado acordes a sus condiciones sanitarias.

En Hidalgo, desde casi un principio se insistió en la llamada sana distancia y el reiterado exhorto a permanecer en el hogar para disminuir fuentes de contagio.

No hubo respuesta ciento por ciento satisfactoria, porque los recursos monetarios tampoco lo eran.

La llamada economía informal fue el vivo reclamo de tener que salir para satisfacer gastos familiares de una obligada subsistencia cotidiana.

Pese a eso, solo en abril casi seis mil quinientos hidalguenses perdieron su empleo, de acuerdo con reportes del Instituto Mexicano del Seguro Social.

Hubo que tomar acciones más drásticas como limitar la movilidad instrumentando un inflexible Hoy no circula, aplicado según terminación de las placas de los vehículos, en dos grupos, pares y nones, los siete días de la semana. Eso a partir del lunes 4 de mayo.

Se anunciaron, para conductores que violentaran esa norma, sanciones económicas, con una mínima de 800 pesos y otra máxima de 43 mil pesos. No se sabe si la última se ha aplicado.

El gobernador Omar Fayad anunció que no habría retorno a clases en forma presencial, que deberá terminarse pero de manera virtual, para que no hubiera contagios en los niveles básico, medio y superior.

Así que el anhelado retorno a las aulas esperará tiempos mejores.

Como formas de un control masivo, se ha dicho que importantes laboratorios han acelerado la búsqueda de una vacuna contra el Covid-19, pero procedimientos científicos requieren de tiempo para probar su eficacia, y en tanto habrá que seguir con la fidelidad que cada uno ofrezca, acatar disposiciones para copar lo que es más destructivo: los contagios.

¿Y las elecciones? De acuerdo con el calendario dado a conocer el año pasado, el 15 de diciembre iniciaría el proceso para la renovación de los 84 ayuntamientos hidalguenses, y la fecha importante era la del domingo 7 de junio.

El Covid-19 echó para abajo lo anunciado y quedó sin confirmarse un nuevo calendario, sin olvidar que el 4 de septiembre terminarán gestiones de las actuales administraciones.

A medida que pasaron los días, cobró más fuerza la posibilidad de que al no mitigarse la emergencia sanitaria, tendrían que ser designados concejos municipales.

Por estas circunstancias, ahora el estado tiene en obligado otras jornadas, no menos importantes como lo son, para 2021, elecciones para diputaciones federales y, en el ámbito local, el Congreso del Estado.

Hipotéticamente, a la luz de lo que estamos viviendo –y padeciendo– no sería improbable que se realizaran en un año tres procesos, lo que llevaría al máximo acciones partidistas y de los grupos de independientes.

Tradicionalmente, en la entidad los que concitan mayor interés de los votantes son los comicios de orden municipal.

No era secreto que para el 7 de junio muchos aspirantes a presidir alcaldías ya llevaban a cabo acciones, un tanto “en lo oscurito”, para posicionarse y tener más tiempo, fuera de lo estipulado en la ley electoral.

Al diferirse el calendario, tuvieron que suspender sus trabajos.

Seguiría la renovación del congreso local, con 30 escaños, 18 de mayoría y 12 de representación proporcional.

Y al final, la cámara de índole federal, con 300 de mayoría y 200 de representación, a los que comúnmente se identifican como pluris; de los primeros Hidalgo suma siete.

De ocurrir así, los partidos políticos tendrán incesante actividad, aunque no queda duda de que los resultados estarán muy vinculados con lo que a la postre se logre para controlar el coronavirus y, además, vital para el país, la reconformación financiera, en especial de quienes, millones, son parte de la denominada economía informal.

Investigación de ventiladores Quedó de manifiesto ante la opinión pública que la pretendida adquisición de 20 ventiladores en el instituto Mexicano del Seguro Social, estuvo viciada en errores y sobre todo en una transacción en la que estuvo muy inmiscuida una empresa que encabeza León Manuel Bartlett, hijo del titular de la CFE, Manuel Bartlett.

Además del costo de cada uno: millón 500 mil pesos, muy por encima de otras propuestas de mercado, se encontró que los aparatos no reunían requerimientos técnicos indispensables, determinados en el contrato, por lo que le fueron devueltos al vendedor.

Asimismo, Irma Eréndira Sandoval, quien encabeza la Secretaría de la Función Pública, declaró que hay siete líneas de investigación relacionadas con supuestas irregularidades en la operación.

De haber pretendidos malos manejos, queda la inquietante duda si se procederá judicialmente contra él o los inmiscuidos, no olvidando que el apellido Bartlett tiene un fuerte peso en sus relaciones con la administración federal.

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