Frente al alud de interpretaciones políticas que provocó el anuncio sobre el verdadero monto de la deuda pública estatal, el gobernador Omar Fayad Meneses salió al paso para aclarar las cosas y calmar a los analistas y sospechosistas. Para empezar, argumentó que la información que dio a conocer la secretaria de Finanzas Jessica Blancas no implica que hubo un desfalco de parte de funcionarios de la anterior administración. Clasificó la deuda, como lo hizo su subalterna, en tres rubros. La primera, como la reconocida por el exgobernador Francisco Olvera durante su último informe (por 5 mil 579 millones de pesos); otra, integrada por “pasivos registrados a corto plazo” (por 4 mil 59 millones de pesos) y una tercera parte conformada por “pasivos no registrados por el gobierno anterior, pero ya registrados por la actual administración” que suman 5 mil 196 millones de pesos. Por lo que puede inferirse, el problema está en esta última parte de la deuda, cuyo monto no fue descubierto porque se trata de pasivos integrados. Un ejemplo de ellos, según Fayad, son los créditos fiscales cuya existencia apenas conoció su administración. No obstante, aunque el gobernador quiso matizar, es evidente que esos créditos derivan de omisiones, no de esta administración, sino de la anterior. Por tanto, hay responsables. El pronunciamiento de Fayad busca apagar el fuego que encendió la información dada a conocer por su secretaria de Finanzas y que fue interpretada como un ataque político a su antecesor. El gobernador hizo énfasis en que su intención fue dejar claro desde dónde partirá su administración. Es decir, que la población sepa que tendrá recursos limitados y quizá su arranque no será tan espectacular como se pensaba. Y por otra parte, Fayad buscó evitar que, por voz del propio gobierno, la entidad fuera colocada en la misma bolsa que entidades hoy saqueadas por sus gobernantes como Veracruz o Coahuila. ¿Conseguirá el gobernador Fayad aplacar a los analistas que buscan ver sangre donde no la hay? Ya lo veremos. De filón. En los ciclos económicos siempre hay sectores que pierden y otros que ganan terreno. La industria minera es uno de los ganadores de la crisis que vivimos actualmente. Es necesario observar si la buena época que se avecina para ese sector salpica, aunque sea con unas gotas, a las poblaciones en donde se encuentran las minas.

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