Juan Randell Badillo

La autonomía ha sido, es y seguirá siendo el principal valor sobre el cual se sustenta el devenir de la universidad en el papel que desempeña ante la sociedad actual.
El Consejo Universitario es el máximo defensor de la autonomía. Es una libertad que marca la responsabilidad de hacer bien las cosas al servicio de la sociedad, bajo una normatividad, reglamentos, así como su estatuto orgánico. Además, la relación que siempre hemos cultivado y mantenido con la sociedad, es la que fortalece la autonomía que actualmente tenemos.
El panorama de hechos políticos y sociales es complicado, por lo que es fundamental mantener y defender la autonomía. Este panorama nos debe hacer reflexionar, trabajar unidos y con gran respeto para defender la autonomía con toda su vigencia.
La autonomía nos ha permitido transitar bajo eventos difíciles de sortear. Gracias a ella se ha podido dar gobernabilidad para la institución, tener paz y tranquilidad dentro de la misma. “La autonomía es nuestra gran fortaleza”, lo que nos ha permitido educar y formar profesionistas de calidad dentro de la institución para que el país pueda crecer.
La sociedad conoce bien el valor de la autonomía, pues hay muchas personas que sí están conscientes del significado, pero también hay quienes no la valoran.
Por otro lado, es preciso destacar que la evolución de la autonomía universitaria ha proyectado, desde una perspectiva institucional, momentos cruciales de este valor. “Esa autonomía se ha ido construyendo cada vez más, guiada con la libertad, orden y respeto, con responsabilidad, por lo que el concepto ahora está muy claro para los universitarios y por ello se defiende”.
Destacamos que, especialmente desde la década de 1990, donde la universidad creció mucho, ha llegado a compararse con las universidades extranjeras debido a su dinámico proceso de transformación y modernización, redefiniendo su identidad. Ejemplo de ello es el crecimiento impresionante y la consolidación de la calidad.
Sobre cómo aplicar la autonomía, el presidente del Patronato Gerardo Sosa Castelán siempre ha resaltado que el concepto debe estar garantizado por el Estado: “Como la educación superior es un servicio público, es el Estado quien debe contribuir de forma oportuna y eficiente para que la universidad pueda cumplir con las funciones de docencia, investigación y difusión de la cultura”. Jamás interferir en su vida interna.
El licenciado Sosa Castelán acentuó la importancia de tener mejores egresados, pues dijo que ellos hablarán de la universidad. Una universidad que trabaja con el principal valor, que es la libertad, debe dar buenos frutos.
Sobre los retos y oportunidades que representa la autonomía para la universidad, precisó que el futuro de ésta es demostrar con honorabilidad que se puede seguir teniendo la confianza de la sociedad para formar profesionistas de calidad, que aportarán para tener un desarrollo dinámico que el país requiere.

*Por un error involuntario en la publicación de este artículo el pasado 23 de noviembre, compartimos nuevamente el texto íntegro dado la importancia del tema

Comentarios