Desde meses antes de que asumiera la presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) demostró que en modo alguno merecería el calificativo de hombre quieto.

Declaraciones y anuncios, como la no construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), lo situaron en medio de opiniones encontradas, aunque no cedió en ninguna de sus decisiones.

Esa forma de gobernar la ha mantenido, trasladándola al nuevo año, 2019, en que día a día, a través de sus muy tempraneras conferencias de prensa o en sus recorridos a diversas partes del país, alude a nuevos proyectos, en el entorno de austeridades, para fomentar el empleo y dar paso a una rehabilitación económica.

Aunque también se deslicen informaciones de despidos de personal en instituciones federales, como el Servicio de Administración Tributaria (SAT) o el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), por citar algunas.

Hay un proyecto que prevalece cercano a consolidarse, como lo es la anunciada Guardia Nacional, intento en su joven mandato para poner coto a la inseguridad que, bajo excepciones, marca un ritmo cotidiano.

Para algunos no se justifica militarizar a ese pretendido nuevo cuerpo, mientras que otros aplauden, como todo aquello que puede fomentar la paz general.

Seguramente vecinos de Tezontepec de Aldama, en Hidalgo, aplaudirán el proyecto después de que su municipio se ha ensombrecido por la violencia. La última ocasión ocurrió un enfrentamiento en un panteón, que costó la vida de cinco personas. El gobierno estatal ya anunció la toma de medidas para que se calmen los ánimos de beligerancia.

Pero han aparecido otras actitudes del mandatario López Obrador que lo conceptúan como poco proclive al descanso y a satisfacer apetecedoras más horas de sueño.

Una, la instrucción de que todos los servidores públicos tienen que dar a conocer sus bienes y transparentarlos a través de una declaración patrimonial y de conflicto de interés.

Y él puso el ejemplo al manifestar públicamente que sus bienes y los de su esposa Beatriz Gutiérrez Müller ascienden a un poco más de 8 millones y medio de pesos.

Precisó que las regalías de sus libros son parte de esa suma global e, igualmente, de lo que le corresponde está una finca en Palenque, Chiapas, que le heredaron sus padres y ahorros por 444 mil pesos.

Se recordaría que la señora Müller es una talentosa investigadora y escritora.

El presidente López Obrador reiteró que la disposición es insalvable.

En primera instancia, pocos de los integrantes de su gabinete hicieron eco. Quizá, se interpretaría, por el rubor de difundir lo que en el pasado lograron reunir en sus diversas actividades profesionales antes de convertirse en personajes de la administración.

Surge la incógnita de qué hubiera pasado con quienes, pretéritas sus responsabilidades en gubernaturas y secretarías, hubieran tenido que hacer lo mismo en sus tiempos de gloria económica. A lo mejor –a lo mejor– se hubieran medido en las dispendiosas a forma de actuar para su beneficio personal.

Y lo último en este recuento: está la posibilidad de medidas urgentes para poner coto a huachicoleros con una estrategia de abastecimiento a través de Petróleos Mexicanos (Pemex), aunque son muchos, incontables los conductores afectados en ya varias entidades, que han pasado las de Caín para obtener combustible.

Presumiblemente en este fin de semana se normalizará el servicio, pese a que en algunas refinerías, como la de Tula, sean impresionantes las filas de pipas a las que les cargan gasolinas o diésel con la presteza que fuera deseable.

Y, epílogo, Andrés Manuel López Obrador defendió su decisión de que México no suscribiera reciente documento del Grupo de Lima sobre Venezuela y particularmente contra su presidente Nicolás Maduro, sosteniendo que es inviolable la soberanía de las naciones.

Ciertamente parece coherente, aunque corresponda a cada uno, en su conciencia, tomar partido.

Los días difíciles

Yolanda Tellería, alcaldesa de Pachuca, fue contundente al anunciar que a los sindicalizados del ayuntamiento no se les otorgará un incremento salarial superior al 3 por ciento, según la tasa de inflación. Lo mismo correspondería al personal de confianza.

Argumentó a que lo destinado al pago de nómina es elevado y que la ciudad capital requiere de mayor inversión en obra pública, en especial para rehabilitación de calles y avenidas.

También negó que existieran “aviadores” y que si alguien demuestra lo contrario, lo exponga para proceder.

Yolanda Tellería, se infiere, sopesó el peso político de esta postura, considerando que la dirigencia sindical, que encabeza Percy Espinosa Bustamante es difícil de convencer.

Anteriores presidentes municipales llegaron a declarar, en su momento, que cubrir salarios les imposibilitaba para realizar trabajos de infraestructura que la Bella Airosa necesitaba.

Y el escollo era el dirigente, que llegó a utilizar todos los recursos a su alcance al momento crucial de negociaciones.

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