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López Obrador y la comunicación gubernamental

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La reorganización del gobierno federal que impulsará Andrés Manuel López Obrador (AMLO) para recortar el gasto público, una vez que asuma la presidencia de la República, tendrá un impacto importante en el ámbito de la comunicación gubernamental y la relación con los medios de comunicación.

De lo que hasta ahora se ha anunciado, destaca que se creará una sola oficina de comunicación en el gobierno federal. Por lo tanto, desaparecerán las direcciones de comunicación social de las diferentes dependencias, órganos descentralizados y demás. El vínculo con los medios se hará directamente desde la presidencia.

Tal decisión nos remite a lo que hizo Lázaro Cárdenas al crear, en 1936, la Dirección de Publicidad y Propaganda, que luego se convirtió en el Departamento Autónomo de Prensa y Publicidad (DAPP). Este departamento acaparó el manejo de la comunicación del gobierno, al tiempo que ejercía las funciones de supervisión y censura de contenidos en la radio, el cine y los medios impresos. Fue un poderoso órgano de comunicación, que producía boletines de prensa, películas, gestionaba entrevistas, administraba tiempos oficiales, estaciones de radio, publicaba el Diario Oficial de la Federación y administraba el Archivo General de la Nación, entre otras funciones.

Aunque su vida fue efímera (desapareció en 1939), representó la decisión más relevante para organizar la operación y regulación de medios de comunicación, así como para dar coherencia al discurso gubernamental y “fijar conceptos de ética colectiva”.

Luego, la mayoría de estas funciones, incluyendo la regulación, pasaron a la Secretaría de Gobernación (Segob) y ahí se han mantenido en todos estos años. Para apoyar su labor en la difusión del quehacer gubernamental (y cuidar la imagen de los políticos en turno), comenzaron a establecerse oficinas de comunicación en cada institución federal, sobre todo a partir de la década de 1950.

Sin embargo, la definición de las políticas de comunicación del gobierno no ha sido monopolio de la Segob. Las decisiones más importantes surgen desde el escritorio del director de comunicación y/o vocero de la presidencia. Ahí también se nombra a directores de medios públicos, como Once TV o Canal 22, no obstante que dependen de otras secretarías.

La concentración de la comunicación gubernamental en presidencia a partir del primero de diciembre sería positiva no solo por el ahorro de recursos y para impedir duplicidad de actividades (por ejemplo, las síntesis de información), sino también para dar congruencia del mensaje que quiera dar el gobierno, evitar contradicciones entre sus funcionarios y dejar de usar a la oficina como instrumento de relaciones públicas para atacar o apoyar a políticos o periodistas. Además, pondría fin a los diferendos sobre la manera en cómo debe hacerse la comunicación gubernamental entre presidencia y la Segob.

En contraste, otorgar el monopolio de la comunicación gubernamental a una sola oficina podría restar eficiencia en situaciones de crisis y más aún ante la descentralización de la Secretaría de Estado, en la atención a periodistas y sus requerimientos de información, dueños de medios de comunicación y en la pertinencia, experiencia y seguimiento de campañas de comunicación en temas de salud, educación, etcétera.

Un elemento adicional que no debemos pasar por alto es que desde esa oficina se podría administrar la presencia de los funcionarios públicos en los medios de comunicación, al dar realce o nulificar la actuación de secretarios, subsecretarios y funcionarios de menor nivel, a través de comunicados, conferencias de prensa, entrevistas y filtración de información. Uno de los motores para la construcción de liderazgos políticos puede quedar en manos de una sola persona. Demasiado poder, ¿no?

Se ha dicho también que la subsecretaría de normatividad de medios de la Secretaría de Gobernación desaparecerá. Pasará a formar parte de la subsecretaría de gobierno. La subsecretaría de normatividad de medios fue creada en 2002. Sustituyó a la subsecretaría de comunicación social, que tuvo su origen en 1998, y que reemplazó a la coordinación general de comunicación social del gobierno federal, cuyo objeto era establecer, orientar y dar congruencia a la política de comunicación social del gobierno federal.

Actualmente la subsecretaría de normatividad de medios está integrada por la dirección general de radio, televisión y cinematografía (RTC), la dirección general de normatividad de comunicación y la dirección general de medios impresos. También de esa oficina dependen dos órganos desconcentrados: la Secretaría Técnica de la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas, así como el Centro de Producción de Programas Informativos y Especiales (Cepropie).
¿Cómo quedará el nuevo organigrama?

Aún no se sabe, como tampoco qué áreas pasarían a formar parte de la futura oficina de comunicación de presidencia. Lo lógico es que ahí se traslade la dirección general de normatividad de comunicación, que es donde se da el visto bueno a los planes, programas y campañas de comunicación de las diferentes dependencias y órganos del gobierno federal, al igual que Cepropie.

Las otras direcciones (RTC y Medios Impresos), más abocadas a la regulación de los medios electrónicos, periódicos y revistas, supongo que se quedarán en la Segob, pero como aquí hemos comentado en reiteradas ocasiones, lo ideal es que también se modifique la ley para que la supervisión de los contenidos en radio y televisión quede en manos del órgano autónomo, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT). Un gobierno democrático no debe tener en sus manos facultades para autorizar o censurar contenidos. En esta reestructura es igualmente necesario fortalecer los derechos de las audiencias.

Otra pregunta que tampoco se ha respondido es ¿cuál será la política pública para los medios públicos? ¿También se reestructurarán? ¿Se concentrarán en una sola dependencia? ¿Quién y de qué manera nombrará a sus titulares? Definitivamente estos medios no deben estar en la esfera de influencia de la nueva superoficina de comunicación de presidencia. Los medios públicos son de la sociedad, no del gobierno. Esto no debe olvidarse.

¿Y los colegas?

Ahora bien, el plan de austeridad y esta reorganización traería la reducción de personal de confianza en las oficinas de comunicación del gobierno federal. Será un golpe enorme a periodistas, comunicólogos, productores, fotógrafos, que han trabajado en el gobierno federal, en algunos casos durante décadas. ¿Cuántos colegas serán despedidos? No quiero ni imaginármelo. En un campo laboral en el que hay más oferta que demanda, la situación podría agravarse.

Si a esto se suma la reducción en un 50 por ciento del presupuesto en la publicidad gubernamental, los periódicos y las emisoras de radio y televisión, que viven fundamentalmente de esos recursos, despedirán a más personal para recortar sus gastos. Es una carambola de decisiones que impactará en quienes tomaron la decisión de estudiar una carrera para ascender socialmente y laborar en medios o en áreas de comunicación del gobierno.

Por supuesto, los recortes de personal tendrán repercusiones en otros campos profesionales, pero en general en miles de familias de clase media que encontraron en el gobierno federal fuentes de trabajo relativamente estables, más o menos bien pagadas, aunque no tuvieran acceso a las plazas definitivas y a otro tipo de prestaciones. Al disminuirse drásticamente los cargos de confianza, queda la opción de buscar trabajo en la iniciativa privada, en gobiernos estatales o municipales o ser emprendedor, pero ¿será suficiente?

Arte y niñez en los medios

“Pensar el arte” es una nueva serie que produjo el doctor Diego Lizarazo, profesor e investigador de la UAM-Xochimilco. Será transmitida en el Canal 14 “Una voz con todos”, del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR), que preside Armando Carrillo Lavat. La serie de 13 capítulos proporciona elementos para conocer interpretaciones posibles de obras que tienen la peculiaridad de cuestionar el mundo donde vivimos, con distintas perspectivas filosóficas, sociológicas, psicológicas y antropológicas. Se transmite a partir de ayer a las 21:50 horas, con repetición los domingos a las 15:30 horas… La semana pasada se presentó en Radio Educación “La infancia en el periodismo”, documento que reúne principios sobre coberturas periodísticas, desde la perspectiva de derechos humanos, en las que se encuentren involucradas niñas y niños. La obra fue auspiciada por la Red por la Infancia y la Adolescencia (RIA) y el Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI). Todas y todos los periodistas debemos hacer nuestras las recomendaciones que se detallan en dicho texto.

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