El movimiento telúrico del jueves por la noche, con epicentro en Chiapas, tuvo una intesidad de 8.4 grados en la escala de Richter que fue resentido en el centro del país. Y despertó la interrogante, otra vez, sobre si estamos preparados para enfrentar un sismo de esa magnitud, además de recordarnos lo importante que es incrementar la infraestructura de estaciones sísmicas para acceder a información de primera mano sobre esos fenómenos naturales, y de sistemas de alerta sísmica, el monitoreo continuo de infraestructura y el acatamiento de las normas de construcción, así como poder evaluar su ocurrencia e intensidad, entre otras actividades preventivas como realizar simulacros en zonas sísmicas del país.
Por otro lado, si bien en la actualidad se acepta que los fenómenos sísmicos pueden ser superficiales o a profundidad, a la Ciudad de México le afecta el segundo caso, por ello el análisis de los sismos permite relacionarlos, pues tales eventos no están distribuidos al azar, por el contrario, ocurren en regiones cuyas características y rasgos permiten ubicarlos con precisión. Por otro lado, actualmente no existe un método eficaz para detectar con antelación los sismos, solo algunas herramientas útiles que cada vez se afinan más para predecir con certeza tales movimientos; es decir, sabemos dónde ocurrirán pero cuándo es la gran interrogante, por ello para reducir la incertidumbre se acude a la utilización de un modelo estadístico que permite estimar la ocurrencia de los sismos, y en México se ha establecido una ocurrencia periódica de 30 a 75 años, pero conforme se obtiene mayor cantidad de datos, se afina más la precisión temporal.
Cabe mencionar que parte de la red que instrumenta la UNAM no detecta algunos sismos en nuestro estado, por ello es necesario contar con estaciones sísmicas aquí y documentar cualquier movimiento que acontece en nuestro territorio.
Igualmente, debe considerarse que hay zonas susceptibles de inundaciones, de movimiento de tierras, entre otros; por ello se hace inaplazable pasar de los atlas de riesgos de Hidalgo a hechos concretos con soluciones reales en infraestructura.
Finalmente, es importante considerar que de un lado del espejo debe hacerse conciencia de la importancia de documentar toda la información geológica tan necesaria para prevenir riesgos, y considerar que el riesgo es la condición que tiende a crear o incrementar la posibilidad de daño o pérdida en los bienes o en las personas, por ello el medio eficaz para reducir el impacto con las posibles consecuencias sociales y económicas es hacer uso de las medidas de prevención y mitigación, y sobre todo debe en lo posible evitarse la pérdida de vidas. Del otro lado del espejo están lo hechos concretos, porque no basta con tener los planos de Atlas de Riesgo geológico, tienen que efectuarse acciones concretas para disminuir los riesgos según sea el caso.

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Doctor en ciencias de los materiales, ingeniero minero metalúrgico por la UAEH y maestro en ciencias en geología minera por el Instituto Politécnico Nacional. Profesor investigador de la Autónoma de Hidalgo y miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Colabora en Libre por convicción Independiente de Hidalgo desde 2009.