Si alguien en este país pensaba que la fracción de la izquierda secuestrada por los repudiados Chuchos –el “guerrillero” Zambrano, el cicatero Ortega y el fallido cantante Navarrete– tomaba sus decisiones en base al cálculo político, seguro ya se dio cuenta que esa es una hipótesis bufa. Mientras el país se enfila hacia el desastre, estos “gladiadores sociales” han vuelto a torcer el camino, para despachar$e con la cuchara grande.
En medio de la barbarie, la violencia, la desigualdad y la venganza de Estado que perfilan el presente mexicano, la capacidad de medir los momentos de las decisiones, de calcular políticamente los acontecimientos y escoger las mejores opciones en el pandero, no forma parte de la estrecha visión entavera de los ramplones y ridículos Chuchos.
Con sus actitudes, los Chuchos han condenado a vivir en el reino de la mediocridad, la falta de imaginación y la ausencia de sensibilidad a un porcentaje de perredistas que con esa dirigencia espuria desprotegen a los gobernados frente a su propia vulnerabilidad, y dan involuntariamente la espalda a los más necesitados, demandantes de apoyos sociales.
Aliándose a los caprichos mandarinescos de Rafael Moreno Valle y sus desatadas –y de antemano fracasadas– ambiciones presidenciales, los Chuchos escenifican un acto más de oportunismo y estrabismo político que no augura nada bueno a las banderas reivindicativas que puede ondear la izquierda unida en la inminente campaña electoral.
En las grandes ligas
de corrupción y vesania

Se prestan, de la mano de los reventados y retardatarios “convergentes” –que no tienen cabida en el nuevo proyecto de Movimiento Ciudadano, alentado por aires frescos de renovación– para derrotar cualquier intención de un programa conjunto con bases populares que sea alternativa al actual método fraudulento y codicioso de gobernar.
A cambio de varios cientos de millones, son capaces de traicionar a sus ancestros. Con mayor razón a sus indefensos representados que jamás tendrán acceso a conocer los entrambuliques que se manejan en sus grandes ligas de corrupción y vesania.

Vulgar trujimán que compró
el pedazo de franquicia amarilla

Ahora, Ortega, Zambrano, Navarrete, et al, han optado por acicatear el desgajamiento panista, a cambio de ofrecer su apoyo, muy bien remunerado, al menos indicado de la baraja blanquiazul, Moreno Valle, un vulgar trujimán que compró el pedazo de franquicia amarilla que detentan irresponsablemente los Chuchos, a cambio de un buen puñado de oro mal habido.
‎Los Chuchos son y serán señalados como los auténticos representantes de la izquierda furcia, buscona. El peor epíteto que se pueda obtener para sellar a cal y canto su facción de partido, la que siempre ha destruido cualquier posibilidad de la izquierda para significarse en las competencias políticas. Después de ellos y sus interese$, el diluvio.

Unos cuantos rotos, para un solitario descosido

Afortunadamente, nadie los necesita. Si ellos se cuelgan del primer gancho que encuentran, también Moreno Valle, desesperado por la falta de apoyo y su pésima reputación al interior de su franquicia panista anda a la pesca de atrevidos e incautos para consolidar su posición de francotirador. O sea, unos cuantos rotos, para un solitario descosido.
La idea es tirar cualquier fuerte. Acabar con cualquier bastimento, con toda posibilidad de supervivencia en el frente de combate. Repletar sus apetitos económicos, siempre desproporcionados al tamaño de su membresía, y arrear en la dirección del naufragio, que al fin y al cabo lo que importa, sus bolsillos, ya están llenos desde ahora.
La izquierda suripanta se ha vendido otra vez por dinero. Es la bien pagaá, la cortesana que se compra con un puñao de parné.‎ La que ha ridiculizado las luchas sociales convirtiendo las franquicias y ahora las facciones en un lamentable lupanar de mariposillas. No tiene remedio posible. Cualquier adjetivo barriobajero le queda corto.

Fraudes, represión y otras linduras del junior Moreno Valle

‎Para Los Chuchos no tiene ningún significado que la precandidatura de Rafael Moreno Valle se haya edificado sobre un entramado gangsteril que utilizó a la filantrópica Fundación Río Arronte para escalar las ambiciones de una pandilla internacional de delincuentes jefaturados por su codicioso papi, Rafael Moreno Valle Suárez.
Tampoco‎ el dispendio mediático del presupuesto poblano y las obras faraónicas que en comandita esquizoide con la caterva de constructores de Los Pinos ha emprendido a precios inflados para favorecer a los paraestatales Juan Armando Hinojosa de Higa, David Peñaloza, de la exTribasa, Olegario Vázquez Raña y socios, que han dejado temblando a los cautivos camoteros.
Menos, que haya ubicado al indeseable Facundo Rosas, exbrazo derecho de los negocios y crímenes públicos de Genaro García Luna, el policía de Titanio (jejeje), como secretario de Seguridad Pública, con el que se han disparado los feminicidios y los secuestros de conveniencia más del 520 por ciento desde el inicio de su repudiada gestión.
Mucho menos, que Moreno Valle haya endurecido las penas contra periodistas y ciudadanos críticos, las persecuciones políticas a la panista Ana Teresa Aranda y su colaborador Pedro Barojas. Tampoco, que mantenga en reclusión a 31 ciudadanos acusados con procedimientos ilegales y anticonstitucionales.
Abraham Cordero, Enedina Rojas (sexagenaria) y Juan Carlos Flores, opositores al despojo de tierras campesinas para la construcción del gasoducto Morelos y el Arco Norte poblano, están encarcelados, acusados de amenazar los grandes negocios y despojos para beneficio de empresas transnacionales energéticas.

En Puebla está vigente el manual de guerra sucia

‎Como relata el prestigiado columnista Jenaro Villamil, a través del Grupo Sexenio, con presencia en 18 estados de la República, Moreno Valle emprende campañas contra sus opositores críticos, incluyendo a periodistas y políticos que se atreven a contradecir sus órdenes.
Así le ha sucedido a Roxana Luna, perredista y visible disidente de los Chuchos, o empresarios locales como Eduardo Cortés, puntualmente amenazado en columnas periodísticas de dudosa factura, que utilizan el espionaje a través de vídeos o llamadas telefónicas.
Todo un manual de guerra sucia, que se suma a la que ahora mismo se ejecuta desde las cavernas de sus operadores, Diódoro Carrasco y Luis Maldonado, individuos de dudosa reputación que deben demasiados estropicios contra la sociedad.

Ideología claudicante bajo el rasero de su peor calaña

‎Pero todo lo anterior, a los Chuchos les importa un bledo. Ellos han clavado su pica en Flandes, y de ese jugoso monte no los moverá nadie. Menos su ideología claudicante, que ahora pasa bajo el rasero de su peor calaña.
Ellos ya están en las únicas grandes ligas que conocen: las que se juegan donde se traiciona la confianza y la memoria del colectivo. Donde se asesina cualquier huella de las luchas históricas de la izquierda nacional, esa que ha escrito páginas brillantes en el doloroso trayecto mexicano.

¿Cuándo tendrán su merecido estos mentecatos?

Índice Flamígero: ¡Ya estuvo que Hillary Clinton perdió las elecciones presidenciales en Estados Unidos! Y es que según su allegado Elías Moreno Brizuela, el cuestionado exjefe de Gobierno del entonces DF, Marcelo Ebrard, recibió en París, hace algunos meses, una llamada de la candidata demócrata para que la apoyara en sus aspiraciones entre la comunidad latina, lo que evidencia la miopía política de la también exprimera dama. No se puede prestigiar a nadie sobre el desprestigio que carga Ebrard, ¿o sí? + + + Y mañana y el miércoles, días dedicados a la conmemoración de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos, los encargados de llevar a usted sus afamadas Calaveritas serán don Alfredo Álvarez Barrón y su alter ego, El Poeta del Nopal. ¡No se los puede perder!

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Columnista político desde 1977. Comentarista radiofónico y de televisión. Publica su columna “Índice político” en 47 medios de comunicación de la República mexicana y tres de Estados Unidos. Apunta con el Índice, pero también propone.