La palabra teatro viene del griego theatron, cuya raíz thea significa “visión”. Para los antiguos griegos, una de las funciones del teatro era exponer y discutir los temas que dividían la opinión pública, haciendo que el acto de “ir al teatro” fuese una oportunidad para reflexionar sobre valores individuales y colectivos de la época. A veces es importante regresar a los orígenes para cuestionar la vigencia de ciertas prácticas: ¿Para qué vamos al teatro?

Diatriba rústica para faraones muertos de Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio –LEGOM, como es popularmente conocido– cuenta la historia de Rudi Caterina y sus intentos para salir de la pobreza. Con humor negro y una buena dosis de sarcasmo, esta puesta en escena dirigida por Marcos Celis lleva el espectador a ver la realidad miserable de una familia que vive en “una casa rodante a la mitad del desierto”. Una familia como muchas que tenemos a la vuelta de la esquina, porque el desierto es aquí, y arde ahora.

Rudi cuenta con la ayuda de su amigo Edi Torquemada para llevar a cabo diferentes estrategias bajo la esperanza de “salir adelante” mientras se aprovechan de la vulnerabilidad de su hija Lerita y de la sumisión de su esposa alcohólica. Marcos Celis opta por llevar al escenario imágenes crudas enmarcadas por colores estridentes, los cuales podrían ser el grito de desesperación de una sociedad decadente asfixiada en una “doble moral” que le impide redimirse a sí misma.

En un país donde recientemente el secretariado ejecutivo registró la cifra de mil 199 mujeres asesinadas en lo que va del año, es confrontador presenciar los diferentes tipos de abuso sufridos por Lerita dentro de su mismo entorno familiar. Tales escenas llevan a pensar en una de las inquietudes de Augusto Boal , director de teatro brasileño, en cuanto a lo que denominaba analfabetismo estético, el cual “reduce individuos potencialmente creadores a la condición de espectadores”, entendiendo espectadores como una figura que, al desconocer su potencial creador, estaría destinada a la pasividad. ¿Qué hacemos con lo que vemos en el escenario? ¿Cómo “digerimos” el horror? ¿Lo digerimos o simplemente buscamos mecanismos de evasión para preservar nuestra sanidad mental?
Karen Celis, Alice Dutailly, Emanuel Papadopulos Grimaldi, Antonio Hernández y Marcos Celis son los actores que salen a escena a representar en esta obra los vicios que hemos permitido ser parte de nuestro “estar siendo” como sociedad.

Machismo, violencia, enajenación y la eterna lucha entre opresores y oprimidos son algunos de los temas que la compañía Ánimo Ánimo Escena presenta en este montaje que confronta, incomoda y nos invita como espectadores a cuestionar nuestra pasividad –no solamente en el teatro, pero en la vida que corre sin “terceras llamadas”– porque, con el permiso de Bertolt Brecht: “Esto que acaban de ver no es más que teatro. No hay más que tablas y la luna es de cartón. Los que sí son reales son los mataderos que están allá afuera”.

A veces hay que ir al teatro nada más para ubicarse. En medio del desierto. Como espectadores o activistas en potencia. O como faraones. Muertos, tal vez.

Diatriba rústica para faraones muertos de LEGOM.

Direcció: Marcos Celis.

Producción: Ánimo Ánimo Escena.

En Foro DobleNueve, carretera La Paz kilómetro dos, colonia Industrial La Paz, Pachuca, Hidalgo.

Funciones: viernes 29 de noviembre y sábado 30 de noviembre.

Horario: 20 y 19 horas.

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