A esos agentes que se aparecen dentro de la escala productiva y que de la noche a la mañana obtienen ganancias considerables por el solo hecho de tener dinero y los medios para estar presente ahí donde el productor lo necesita. Esos son los coyotes, que aunque los hay también para otro tipo de actividades, los que más abundan son los que se apropian en unas horas de una parte de las ganancias por el trabajo productivo del agricultor o ganadero, ellos, viven del oportunismo, que en algunas zonas del estado de Hidalgo, aparte de ser aplaudidos y vistos como benefactores, también adquieren poder político.

Los intermediarios, como se les llama en economía, su presencia refleja la existencia de un negocio. Y también de un defecto dentro de todo el proceso productivo.

Los coyotes o intermediarios, dentro del medio rural, son una de las varias causas que explican la pobreza de los productores agropecuarios por la sencilla razón de que se llevan una parte importante que le corresponde al productor. Compran barato y cuando se puede, regresan a vender caro algún producto o servicio requerido para el proceso.

Nunca se ha visto un esfuerzo serio y bien pensado para disminuir el coyotaje. Mucho menos hoy que si llega una empresa que procesará cebada maltera para elaborar cerveza, de inmediato surgen coyotes que se atraviesan entre la empresa transformadora y los productores. Y como son tolerados por los malos con poder, terminan siendo los principales beneficiarios con la llegada de esas empresas inescrupulosas, que agregan al coyotaje dentro de la larga lista de daños causados en el entorno que escogieron para lucrar.

¿Y cómo se combate a los coyotes? Como surgen de las entrañas y conveniencias de los hombres malos con poder, su combate requiere de voluntad política. Cosa extraña, pero, algo que nunca debiera salir del campo económico, solo se puede remediar con un acto de moralidad de los actores políticos y económicos.

Los coyotes representan al poder político y que como son tolerados por conveniencia o complicidad entre los del poder económico, pues ahí pululan y desangran al más débil.

A ambos actores les queda claro que lo que hacen es quitarle parte de lo que por justicia le corresponde al primer eslabón productivo más sufrido y necesitado, pero ambos se hacen pendejos sabiendo que no hay la posibilidad de rebelión de parte del esquimaldo.

La otra vía más honesta y sustentable que eliminaría al coyotaje es la Constitución de sociedades cooperativas de todo tipo en el entorno del gigante cervecero. Eso hacen las buenas empresas, claro, donde son reguladas también por buenos gobiernos, generan empresas colaterales de transporte, compra de insumos, de servicios financieros, de salud, etcétera, etcétera. Aparte de tener finanzas transparentes, que no evadan, que no tengan doble contabilidad, que no sobornen ni corrompan, que cuiden el medio ambiente, que fortalezcan a la comunidad, que generen capital humano, que hagan investigación, que reinviertan parte de sus excedentes en la región. ¡Que hagan patria, en una palabra!

Por hoy es mucho pedir. Mañana…Ya veremos.

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