ERIC HERNÁNDEZ LÓPEZ / JORGE HUMBERTO RUÍZ HERNÁNDEZ
Pachuca.- Esos lugares son usuales en la Ciudad de México, pueden encontrarse en bares o departamentos donde se paga menos de 100 pesos de cover por persona.

En Pachuca han tomado diferentes nombres para mantener el secreto, pero suelen durar pocas semanas hasta que los desmantelan.

La ausencia de luz da un lugar de anonimato en un sitio cerrado destinado para el encuentro sexual casual, ya sea entre dos hombres, dos mujeres (cuarto violeta es la versión lésbica), sexos opuestos, tríos u orgias. Un cuarto oscuro dispuesto a ser cómplice de todo aquello que pasa en esas paredes hechas de sueños y fantasías.

La incógnita puede resultar en una mezcla de emociones, pues no verás a la persona que esté frente a ti y tal vez no vuelvas a saber de ella. A esos cuartos se llega con un antojo, con un deseo y, por supuesto, se puede decidir, uno escoge aquello que le apetece mediante los otros sentidos. En todo momento se tiene el poder de negarse, incluso salirse del cuarto, algo importante es mantener el anonimato, pero si en una noche de fiesta conoces a una persona que es de tu interés, la puedes invitar a pasar.

En esos lugares no falta una gran variedad de cuerpos que la oscuridad desdibuja, dejando a un lado la percepción de la edad, el color de piel y las marcas de ropa. No hay inhibiciones ni prejuicios; el cuerpo se vuelve un campo de goce entre el excitante roce de piles que engrandece el erotismo en un entorno alejado de la censura y humillaciones.

Para las autoridades quizá son clandestinos, así como para muchas personas puede resultar perverso, peligroso y fuera de lo “normal”, pero la historia de esos lugares indica que se formaron a partir de la persecución homofóbica, de ahí que las personas de la comunidad homosexual o LGBT sean los clientes frecuentes. Un claro ejemplo de la presión política es que hasta 1986 la homosexualidad dejó de ser considerada como un trastorno mental por la Asociación Americana de Psicología.

No se encuentran en los suburbios de la ciudad, ni en lugares peligrosos, sino que puede ser en algún bar o hasta en un departamento cerca de alguna estación del metro. Para ingresar es necesaria una identificación oficial, así como la seguridad e higiene de sus asistentes, sin embargo, en algunos lugares se restringe la entrada a adultos mayores. Una vez dentro, podrás encontrar condones, lubricantes y hasta juguetes sexuales.

Desde luego pueden ser focos de trasmisión de infecciones, pues se vuelve difícil el uso de los preservativos, además de no saber con quién mantendrás relaciones sexuales. Es por ello que se juega la responsabilidad, el derecho a decidir sobre tu cuerpo y las consecuencias. A eso se le añade otro factor de riesgo, pues en un cuarto oscuro es fácil que te bajen la cartera, el reloj o el celular.

Es importante mencionar que la sexualidad es una dimensión del ser humano que incluye las identidades de sexo y género, la orientación sexual, el erotismo, la vinculación afectiva, el amor y la reproducción. Durante mucho tiempo ha sido controlada para mantener un funcionamiento social ideológico, recluyendo las diversas formas de placer sexual como crimen y perversión. Actualmente se apuesta por la libertad sexual como política del cuerpo, sin afectar a terceros, con el fin de disfrutar de nuestra propia sexualidad más allá de pudores y de limitaciones que impone la sociedad.

  • Visita
    Si te quedaste picado, no te preocupes, tenemos más de donde salió esto para mantenerte despierto toda la noche, por eso visita www.revistadandoydando.com.mx o búscanos en Facebook como Revista Dando y Dando, donde tenemos más y más para darte de qué hablar

Comentarios