En una apretada síntesis se anuncia: “Esta es un libro sobre delitos cometidos por ciudadanos respetados, pero no respetables. Delitos que evidencian la existencia de pactos políticos y de impunidad a gran escala. Este es un libro sobre los crímenes de cuello blanco”.

El autor es Edgar Morín Martínez, doctor en antropología por el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM. Durante más de una década ha impartido clases en instituciones de educación superior, tanto públicas como privadas.

También ha participado en coloquios, diplomados y seminarios sobre diversos temas de investigación: la juventud, música, cultura urbana, tatuajes, drogas ilícitas y violencia.

De él son: La maña (Debate, 2015) y coautor de La ciudad desde sus hogares (Conaculta/Porrúa/UAM, 2001) y Jóvenes, cultura e identidades urbanas (UAM/Porrúa, 2002). Editó y coordinó el libro Tinta y carne. Tatuajes y piercings en sociedades contemporáneas (Cultura contra Cultura, 2009).

El texto se divide en cuatro capítulos: “Los amos del universo”, “Cuello blanco”, “Comerse el mundo de un mordisco” y “Redes de relaciones”.

Asimismo, un prefacio no menos contundente: La obra hay que seguirla con acuciosidad, aunque varios de los temas que se abordan no son lejanos en la memoria.

En el prefacio se adelantan los tópicos a tratar. No hay interpretaciones, sino hechos duros y nombres de involucrados.

Se consigna así: “Si las historias que aquí se cuentan no tuvieran un final trágico, hasta podría decirse que se basan en una ficción. Hay muertos, varios miles pierden el trabajo con todo y los fondos para su jubilación, llega el empobrecimiento de muchas familias con crisis de las que suelen traer consigo cambios drásticos de vida aunados a la incertidumbre, angustia, divorcios, depresión y otras enfermedades.

“Curiosas coincidencias que harán pensar a algunos que el cine es mejor que la vida, parafraseando a un viejo crítico, pero también es inevitable suponer que muchas veces este se queda corto en realidades como las del capitalismo en sus versiones salvaje o de amigotes.”

También se especifica. “Por eso es importante aclarar que la corrupción es multifactorial, afecta tanto lo público como lo privado y puede adquirir un carácter sistémico.

“Dado el tipo de hechos descritos y su cercanía, se optó por privilegiar lo periodístico, pues el tema cumple con algunos de sus preceptos, como la defensa del interés público o el documentar y generar marcos de referencia para entender / comprender mejor un fenómeno.

“El reto fue intentarlo a partir de principios como los que José Martí planteó para el periodismo; hacerlo con verdad, belleza y probidad.”

En Los amos del universo alude al también espía, traficante de joyas, contrabandista y ayudante del sacerdote que bendijo la pistola con la que mataron a Obregón (Álvaro), Erico Sampietro, quien escapó de Lecumberri en 1937.

“Habla de la igualdad ante la ley, naturalizando de paso aquella vieja frase que unos atribuyen a Juárez y otros a Porfirio Díaz que reza que a los amigos justicia y gracia, a los enemigos la ley a secas.”

Sobre “Cuello blanco”, suma una frase de Groucho Marx: “Disculpen si los llamo caballeros, pero es que no los conozco muy bien”.

Indica que en México los esquemas de corrupción privada más frecuentes por parte de las empresas son los pagos indirectos por medio de socios comerciales, pagos indebidos a través de nómina, regalos, viajes y entretenimientos “indebidos”, proveedores ficticios, facturas falsas, deficiencias en los controles de tesorería para monitorear el destino final de los fondos.

Tercer capítulo, “Comerse el mundo de un mordisco”, y lo adereza con otra cita de Groucho Marx: “Caballeros, estos son mis principios y si no les gustan tengo otros.

“De hecho, todavía falta por escribirse la historia completa de la criminalidad nacional. Cuando se haga, eso sí, habrá que dedicar un apartado significativo a Mario Alberto Chávez Traconi, conocido por policías y reporteros de nota roja como el Rey del Fraude. Uno de los tres principales estafadores del mundo’’, según la Interpol.

En el último tema, “Redes de relaciones” desliza una frase o proverbio atribuido a los chinos: “La fortuna no es excepción, y de ella se dice que una primera generación la produce, la segunda la disfruta y la tercera se la acaba”.

Sobre lo que se piensa de los políticos la proporciona a su biógrafo Rupert Murdoch, magnate australiano-estadunidense de los medios, antes del escándalo de escuchas telefónicas ilegales de su periódico sensacionalista News of the world: “Basta con decirles a los imbéciles de los políticos lo que quieren oír y, una vez que has llegado a un acuerdo con ellos, te olvidas. No te van a perseguir después si descubren que lo que dices más tarde no vuelve a ser lo que quieren oír. Porque ese caso quedarían mal ante el público y eso no lo soportan”.

De Editorial Grijalbo, la primera edición es de agosto 2019.

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