Aún quedan polvos de aquellos lodos, en alusión al primer debate de los cinco candidatos a la presidencia de la República.
La conclusión, casi uniforme, es que Ricardo Anaya, el de los envidiables 38 años y fluidez oratoria de tribuno preparado, terminó con perfil de ganador, en tanto que Andrés Manuel López Obrador, de 64 años, en madurez sujeto a una andanada de cuestionamientos al estilo de “vamos a acabar con él”, fue parco, casi indiferente en sus intervenciones, colocado contra la pared.
Asimismo, también relegado, según calificaciones de expertos y de quienes no lo son, José Antonio Meade se ratificó en tercer lugar de posibilidades, en el marco de “me expreso bien, pero no me conecto con los electores”.
El cuarto sitio sería para Margarita Zavala, vehemente, enfática, pero sin el extra que pudiera haberla llevado a sumar voluntades.
Y en el quinto, último, Jaime Rodríguez, más Bronco que nunca, quien en sus pronunciamientos en pro de “moche de mano” a delincuentes y, no menos controvertido, militarización de escuelas de educación superior, pareció situarse en abismos de una no compartida deshumanización.
Desde luego, esa confrontación de conveniencias políticas resultó más atractiva que aquella inicial entre candidatos a gobernar la Ciudad de México, sumida en el sopor, sin ribetes, a no ser de lo poco rescatable de diálogos más o menos picosos entre Claudia Sheinbaum, Alejandra Barrales y Mikel Arriola.
Y en la conclusión del primer análisis, AMLO, en el dominio de impulsos y expresiones belicosas, se inclinó por someterse a silencios ante cuestionamientos de sus contrincantes.
Aunque se dijo que esa actitud, no usual en el nacido de Tabasco, pudiera tener consecuencias al medir escrutinios de actualizadas encuestas, “porque tendrá su costo el no haber salido al paso de vendavales que lo disminuyeron ante testigos desconcertados por su pasividad”.
Aunque eso es ya historia, reciente, pero no eternamente duradera.
Los conocedores, algunos, citaron que fue estrategia preparada y que el desapego, casi indiferencia de López Obrador, fue diseccionado en todos sus riesgos.
El principal, perder ventaja en su condición de puntero, sin llegar a números de real peligro.
Y, además, que se jugó con los tiempos, por los dos debates aún por venir, y el contenido de nuevos ataques, en un menú con pocas posibilidades de enriquecer.
Denostación, ironía, señalamientos sobre vida profesional, aparentes derroches económicos y cuestionamientos encendidos en contra de proyectos para activar el desarrollo del país, ya parecen manidos.
En ese universo de pronunciamientos, que se reducen a un “yo soy mejor que tú, que nada de importancia ofertas”, se revela, a lo mejor no formalmente pactada, unión de cuatro contra uno.
Es decir, los rezagados en preferencias se lanzaron contra quien transitaba al frente para reducir las que ya eran, para ellos, angustiosas ventajas.
Hasta hoy bien parece que hay margen todavía a favor del que encabeza el reducido pelotón, López Obrador, y quienes atrás no pierden esperanzas de desbancarlo.
Ricardo Anaya, José Antonio Meade, Margarita Zavala y Jaime Rodríguez, especialmente el primero, están a la caza de un desacierto de AMLO.
El tema del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), puesto en su futuro con nueva etiqueta de probable, aún es cuestionado, aunque no se tocó en forma relevante el domingo 22.
Pudiera ser que se reservaran sus adversarios, pero si todo fue rigurosamente estudiado, encontrarían formas de rebatir. Ahora que, si el candidato de Morena copia actitudes, como la del primer debate, caería en espacios de riesgo, alto riesgo, abonándole el tenaz inquisidor Ricardo Anaya.
Aunque se supondría que empresarios formarán un frente común contra el político tabasqueño, que llevó a la cancelación de una mesa técnica, ya programada, entre él y el Consejo Coordinador Empresarial (CCE),que encabeza Juan Pablo Castañón.
Se iba a abordar conjuntamente el asunto del nuevo aeropuerto.
Alfonso Romo, del equipo de AMLO, afirmó que “se ha querido polemizar algo que no existe”, subrayando del proyecto NAICM. “No tenemos diferencias de fondo”.
La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), de alguna forma se deslindó del CCE. Su presidente, Gustavo de Hoyos, declaró que el sector privado se mantiene apartidista, sin que exista “veto ni romance” con ningún candidato.
Por su parte, José Antonio Meade, abanderado de la coalición Todos por México, ha sido vehemente en su crítica a la renta de una aeronave Cessna401, matrícula XB-SHW modelo 1968, que utilizaron López Obrador y cuatro de sus cercanos para trasladarse de Sonora a Nayarit, es de transporte privado y que el costo del servicio no fue claramente explicado, entendiéndose que el grupo de Morena entró en contradicciones.
Esa parte, ciertamente, pasado no lejano, fue empleada para argumentar pretendidas conductas irregulares de López Obrador, como dos departamentos, inscritos como de su propiedad, aunque demostrara que fueron parte de un juicio sucesorio. Hoy, los dos inmuebles se fusionaron en uno, en el que vive Andrés, uno de los hijos de AMLO.
Y si de estrategias se trata, a lo mejor, en el segundo debate, pero más en el tercero, el dirigente de Morena acometerá, a la vista de un calendario con vecindad muy próxima a la fecha fatal: primero de julio.

La unánime condena

Lidia García, candidata por Morena a diputada local por el distrito 06 de Pachuca, se sumó a la unánime condena por el asesinato de tres estudiantes de cine, en Tonalá, Jalisco. Confundidos, en el centro de una disensión de cárteles, bárbaramente sacrificados y después, para no dejar evidencias, sus cuerpos disueltos en ácido. De acuerdo con información oficial, hubo ocho implicados, entre ellos Óscar Palma Gutiérrez, rapero identificado como QBA con videos de alta audiencia en Youtube. Fue cómplice en la eliminación de los cadáveres. García, aspirante a la curul se sumó a la indignación nacional por el triple crimen. Precisó que en los tres primeros meses de este año se registraron 7 mil 667 homicidios, es decir, 23.3 por ciento más que los contabilizados en el mismo periodo el año pasado. Adujo que en el país, los jóvenes están en peligro porque es más común que sean criminalizados por autoridades corruptas, que sean víctimas de la violencia en las calles o que sean reclutados por el crimen organizado.

PAN: riñen dirigentes

No dejó de sorprender que Alejandro Moreno Abud renunciara a su militancia en Acción Nacional para sumarse al partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena). Sus diferencias con Asael Hernández Cerón, el presidente con licencia del PAN estatal, resultaron irreconciliables. De él, al anunciar su separación, expresó: “No tiene estatura política y no conoce nada del partido”. Moreno Abud, por cierto, experto en futbol, funge como síndico procurador hacendario en el ayuntamiento de Pachuca. Declaró que ya había sostenido una entrevista con la alcaldesa Yolanda Tellería y que su decisión política en nada afectará su desempeño en la presidencia Municipal. Auguró que otros más seguirían su ejemplo. Hubo respuesta del aludido Asael Hernández, y dijo que su crítico había estado 20 años en el blanquiazul, lapso en el que se enriqueció. Lo calificó como “el peor momento del partido”.

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