La sorpresiva renuncia del secretario de Hacienda Carlos Urzúa Macías desató los demonios sobre el desempeño económico del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Las manifestaciones de alarma respecto a las razones por las cuales Urzúa renunciaba a su cargo no se dejaron esperar y en Hidalgo, por ejemplo, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Hidalgo (CCEH), Edgar Espínola Licona, advirtió que con ello se complicará más la situación económica del país. Las razones de Urzúa, difundidas a través de una carta, no ayudaron mucho al gobierno de López Obrador, que encuentra en el mal desempeño de la economía uno de los baches que no ha podido superar en estos siete meses de administración. No obstante, el presidente reaccionó rápidamente y nombró al hidalguense Arturo Herrera Gutiérrez como sustituto de Urzúa, lo que tranquilizó a los mercados, que ya empezaban a reaccionar de manera negativa por la incertidumbre que trajo consigo la intempestiva renuncia. En Hidalgo, Herrera Gutiérrez es conocido por ser hijo de Arturo Herrera Cabañas, quien fue promotor cultural y que dejó como legado un centro cultural que lleva su nombre. Al nuevo secretario de Hacienda, por otro lado, le han querido endilgar la autoría de las investigaciones sobre supuesto lavado de dinero en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), algo que el propio funcionario ha negado en entrevista. También se le ha querido etiquetar como posible carta entre los aspirantes a competir por la gubernatura de nuestra entidad, aunque la especie no ha salido ni siquiera del terreno de la especulación. Como sea, los movimientos en la Secretaría de Hacienda sin duda tienen repercusiones en la economía nacional, pero también en la política local hidalguense. De filón. Ayer, una parte de Morena en el Congreso local presentó una iniciativa para reformar su ley orgánica en la que, entre otras cosas, se propone crear una junta de coordinación política y otra de administración, cuyas decisiones se tomarían en función de un voto ponderado. Lo extraño es que en la iniciativa se deja atrás la idea de cancelar la presidencia rotativa, motivo de las manifestaciones ocurridas el año pasado y que llevaron a que policías estatales golpearan a algunos de los diputados electos. Llama la atención que hayan cambiado de opinión después de lo que pasó… ¿Habrán cedido a la mano que quiere mecer la cuna en el Congreso?

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