Los derechos de las audiencias en cualquier proceso electoral deberían aplicar y respetarse. En el ideal de una sociedad democrática y sana, social y mediáticamente, no solo la cobertura de candidatas y candidatos debería ser justa y equilibrada, sino respetuosa y objetiva, periodística eminentemente con todos los cánones cubiertos y desarrollados en cuanto a pluralidad, objetividad, veracidad y de rigurosa verificación. En el caso de los actores políticos deberían observarse reglas básicas de trato y tratamiento de su actuar político y sus propuestas, muy lejos de la estereotipación y el prejuicio.
Estas elecciones 2018 son muestra de lo que aún se debe andar y cumplir en materia electoral y de género.
En agosto de 2017, el Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó unos lineamientos generales para medios sobre la información y difusión de actividades de precampaña y campaña de los partidos políticos y las candidaturas independientes del proceso electoral federal 2017-2018.
El documento en cuestión aborda recomendaciones sobre la equidad de tiempo y presencia en noticieros; la prohibición constitucional de “disfrazar” la publicidad o propaganda con información periodística y noticiosa, y la necesaria identificación entre hechos noticiosos y opiniones.
Otro aspecto también en materia informativa fue el derecho de réplica, el respeto a la vida privada de las y los candidatos, la promoción de los programas de debate entre las candidaturas, así como la perspectiva de igualdad y no discriminación.
Temas todos importantes y necesarios, pero revisando uno a uno de estos lineamientos podemos entender que cuando se puntean estos aspectos es porque de esto se adolece en materia informativa dentro de nuestros medios. Cada uno de ellos, también, tiene punto de contacto y coincidencia con los derechos de las audiencias que tanto promovemos y cada vez se vulneran más contra lo que se diga y crea.
Este proceso electoral, por ejemplo, se distinguió por una violencia sin precedente en la historia de nuestro país. Las agresiones no solo fueron verbales, psicológicas o simbólicas, sino que fueron físicas, homicidios de este periodo constituyen una página negra de la democracia mexicana; al corte de las campañas políticas, la consultora Etellekt, en su informe Violencia política en México 2018 reportó 132 políticos asesinados y 351 asesinatos en contra de funcionarios no electos. Oaxaca y Guerrero fueron los estados con más homicidios y el partido con mayor número de asesinados fue el Partido Revolucionario Institucional (PRI).
La violencia política en razón de género de igual manera se manifestó contundente, pero también subrepticia por la naturalización de la violencia contra las mujeres. La Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), en dos años, contabilizó y recibió 200 casos (2016-2017) y con el proceso electoral de 2018 esta cifra aumentará significativamente. En este tipo de violencia, mucho se ignora aún porque se violenta a las candidatas por diversos actores y motivos, va desde sus propios partidos, sus contendientes y hasta por los medios de información. Un mero repaso y reflexión sobre los discursos entre candidatos y su descalificación permite visualizar este aspecto, pero también el análisis a los discursos de los medios informativos revela la diferenciación, estereotipación y cosificación de las candidatas. Este hecho se ejemplifica fácilmente cuando de las candidatas se pondera su estatus civil, su físico, su asociación con la maternidad o con atributos “mujeriles” como la necedad, la inconsciencia, la ternura, la sandez, la irracionalidad, entre muchos otros aspectos negativos.
En nuestro estado esta evidencia fue inobjetable y vergonzosamente repetida por los informadores y medios “profesionales”. De muestra dos botones:
“Con el pie izquierdo arranca candidata al Senado del Frente por México. La candidata al Senado del Frente por México, Darina Márquez Uribe comenzó con el pie izquierdo su campaña política, luego de que en su primer encuentro con la prensa quiso sincerarse pero terminó hecha bolas con su propio discurso. La ex participante de un reality show dijo que su desconocimiento e inexperiencia política lejos de afectarle, era una ventaja, ‘pues eso no me ata a nada ni nadie’. Sin embargo, la joven abanderada olvida que está más comprometida que nada debido a que su postulación fue producto del dedazo y en el remoto caso de que llegara al Senado tendrá que responder a los intereses de la tribu perredista que la postuló y no a la ciudadanía como pretende hacer creer (https://hidalgo.quadratin.com.mx/principal/rafagas-involucra-alcaldesa-de-apan-a-policias-en-rina/)”.
“Alcaldesa de Pachuca se mantendrá al margen de la campaña de su marido (https://hidalgo.quadratin.com.mx/principal/alcaldesa-de-pachuca-se-mantendra-al-margen-de-la-campana-de-su-marido/).”
Lo cierto es que en tan pocas líneas se violenta y transgreden los lineamientos y derechos a una información equilibrada, pues no se informa equilibradamente, su sesgo es tendencioso, irrespetuoso y discriminatorio en razón de la pertenencia a un género. Lo peor, no se identifica, no se reconoce y no se sanciona, porque como mal pasa “estos lineamientos son solo sugerencias, recomendaciones. No son normas exigibles mediante la amenaza de sanción o coacción (Benito Nacif, consejero del INE)”.
Largo el camino y el trabajo por realizar en materia informativa y de derechos de audiencias.

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