Pasaron 30 días desde aquel fatídico viernes 18 de enero. Caía la noche en Tlahuelilpan. Cientos recogían gasolina de un ducto perforado de Pemex, sin que imaginaran el desenlace de la historia. La reacción de autoridades y cuerpos de auxilio fue expedita, ejemplar, empezando por la rápida llegada del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien se desplazó desde Aguascalientes para encabezar el plan de acción. La coordinación interinstitucional cumplió con la naturaleza de la emergencia, mientras los ojos del mundo aterrizaban en la llamada “zona cero”. Hoy, a un mes de ese episodio que marcó la historia de Hidalgo, en Tlahuelilpan aún se respira miedo, inseguridad y mucho dolor. ¿Pero, sirvió de algo la experiencia? De acuerdo con una encuesta que hizo Libre por convicción Independiente de Hidalgo la semana antepasada, al parecer el huachicoleo sigue enterrado en el tejido económico-social de una población empobrecida. Se les preguntó a los cibernautas si después de lo ocurrido en Tlahuelilpan ¿cree que disminuya la compra de combustible robado? 61 por ciento respondió que no. A pesar de los ofrecimientos del gobierno federal por incorporar al mayor número posible a programas sociales, que suponen mejor calidad de vida, un amplio sector desconfía de los paliativos. Y es que el monstruo de mil cabezas aún colea. Los huachicoleros se empeñan en salvar el negocio a costa de lo que sea. El presidente López Obrador reconoció que delincuentes amenazan a funcionarios federales que levantan censos para apoyar a familiares. Si bien advirtió que el que manda es el pueblo, pero además reconoció que el robo de combustible continúa, no existe una estrategia certera. La apuesta es más bien el convencimiento social proveniente del discurso matutino.

Otro desafío es la burocracia. En reciente entrevista el alcalde Pedro Cruz Frías reconoció que el ayuntamiento no tiene noticias de los 100 mil dólares que donó el gobierno de China, a través de la Cruz Roja, para labores de apoyo en la localidad. Uno más, los heridos. Después de 30 días permanecen hospitalizadas 15 personas con quemaduras por arriba del 60 por ciento de su cuerpo. Sus posibilidades de sobrevivencia son pocas; el futuro de los 170 huérfanos que dejó la explosión también es incierto. Entre tantos desafíos, ¿podrán gobierno y ciudadanía rescatar a Tlahuelilpan? Ojala que sí. De filón. Hora cero para el ayuntamiento de Pachuca. El sindicato que encabeza el priista Percy Espinoza desempolva las banderas rojinegras.

Comentarios