EMILY BELEM MORALES HERNÁNDEZ
Pachuca.- En Hidalgo, de 2013 a 2017 fueron registrados 126 casos de homicidios violentos contra mujeres, los cuales deberían ser tratados como feminicidios; además, de ese universo 14 eran madres, quienes dejaron en total 23 hijos e hijas en la orfandad y que hasta la fecha no han recibido ningún tipo de apoyo en su calidad de víctimas, según el observatorio de feminicidios de la asociación civil Servicios de Inclusión Integral y Derechos Humanos (Seiinac).

A pesar de que México cuenta con una Ley General y una comisión ejecutiva de atención a víctimas (CEAV) desde 2013 los hijos de dichas mujeres no han recibido ayuda; en tanto, en la entidad la comisión para la reparación de daño no ha sido creada.

Hasta el 31 octubre del año pasado, Seiinac contabilizó 53 posibles feminicidios, mientras que el Sistema Nacional de Seguridad Pública registró solo 18 en el periodo enero-septiembre.

Tula, Pachuca y Tizayuca fueron los municipios con más casos de ese tipo; los cuerpos presentaban principalmente golpes, acuchillamiento y estrangulación.

En 40 de las 126 muertes violentas de mujeres registradas por Seiinac, el agresor fue un hombre cercano a la víctima, de ellos 29 eran sus parejas sentimentales y en 86 hechos no se especificó.

El código penal de Hidalgo determina que “se comete feminicidio cuando por razones de género se prive de la vida a una mujer bajo las siguientes condiciones: violencia sexual, lesiones infamantes, degradantes o mutilaciones, registro de previa amenaza u hostigamiento, si existió alguna relación entre el victimario y la víctima, que haya sido incomunicada antes de su fallecimiento o que el cuerpo sea expuesto en un lugar público”.

Sin embargo, Diana Avilés, directora de Seiinac, explicó que “muchos de los casos no se logran acreditar como feminicidio por desconocimiento, falta de capacitación o por insensibilidad de las autoridades responsables, y este es un reto, ya que para la asociación civil todas las muertes violentas de mujeres corresponden a esa tipificación”.

Por su parte, Karina Ramírez, procuradora de protección de niños, niñas, adolescente y la familia del DIF estatal, destacó que “ninguna violencia puede subestimarse, desde la que parece mínima se empieza a sembrar el camino para llegar a la máxima expresión de violencia, el feminicidio”.

feminicidios

Desatención a víctimas

La Ley General de Víctimas reconoce y garantiza los derechos de recibir la reparación integral del daño a través de un pago económico por parte del imputado, pero cuando la persona no tiene capacidad para hacerlo, los beneficiarios reciben recursos de un fondo gubernamental. Para eso deben quedar inscritos en un padrón.

La Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas atiende solo casos del fuero federal. En el caso de los feminicidios, generalmente quedan en el fuero local, aunque los estados no cuentan con una instancia para garantizar los derechos de las y los afectados, como Hidalgo.

Javier Sánchez, experto en materia penal con perspectiva de género e investigador de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, explicó que “lo complicado en Hidalgo es que existe una ley de atención a víctimas del delito, incluso está prevista la creación de la comisión estatal de atención a víctimas, el problema es que no está integrada”.

Agregó que “si una víctima se quiere inscribir en el padrón para la reparación integral del daño, se va a encontrar con el problema de que no existe la institución en Hidalgo”.

feminicidios

  • De 2013 a 2017 Seiinac registró 23 hijos e hijas en orfandad, de los cuales 18 eran menores de edad

Hijos e hijas de la violencia

De los 23 hijos e hijas que quedaron en orfandad materna, derivado de un acto de feminicidio, por lo menos 18 eran menores de edad;
las cifras corresponden al periodo 2013-2017 en el registro de Seiinac.

Además, en ocho casos el agresor fue la pareja sentimental y para tres de ellos el suicidio fue la salida. Los municipios con mayor incidencia en esa clasificación fueron Pachuca y Tulancingo.

De enero a agosto de 2018, la asociación civil contabilizó 38 asesinatos violentos, de los cuales ocho fueron contra madres de 13 hijos e hijas, 11 de ellos menores de edad.

A diferencia del registro estadístico del observatorio de feminicidios de Seiinac, las autoridades no llevan un seguimiento puntual de las y los huérfanos derivado del homicidio por género.

Por lo tanto, la familia es revictimizada al no investigar de manera integral los hechos y, por consecuencia, no hay justicia y una reparación integral del daño. En el caso del feminicidio de Jessica González Mandujano, hace cuatro años, su victimario continúa prófugo y sus tres hijos, menores de edad, sobreviven bajo el cuidado de los abuelos y una tía, quienes no reciben apoyo psicológico ni económico.

feminicidios

Situaciones reales

“La realidad es que no todos los hijos e hijas de víctimas de feminicidio corren con la misma suerte, algunos viven situaciones muy complejas, como violencia sexual”, aseveró Diana Avilés, quien añadió que corresponde a las autoridades atenderlos pero “muchas veces no lo hacen.”

“Cuando no se acredita como feminicidio, sus hijos e hijas tienen menos posibilidades de recibir un apoyo; además, son víctimas que reciben malos tratos, que no investigan sus casos, que los hacen a un lado y, sobre todo, violentan los derechos de los menores de edad”, concluyó Avilés.

Javier Sánchez aseguró que “la situación es grave porque el feminicidio es uno de los delitos que va en aumento en Hidalgo; en años anteriores solicitaron alerta de violencia por género en la región Tula y no la aceptaron. El problema es que los menores de edad quedan en un estado de desamparo, son víctimas y pertenecen a uno o más grupos vulnerables.

“Lo anterior los pone en una situación de desventaja terrible porque ellos nunca van poder interponer un recurso o un juicio de amparo para poder acceder a sus derechos, de tal manera que la única salvación son las asociaciones civiles”, agregó.

Karina Ramírez estimó que, basada en su experiencia, en Hidalgo “en la mayoría de los casos los abuelos maternos son quienes asumen el cuidado de los niños y niñas de manera definitiva. El agresor está purgando una sanción en prisión. Hay algunos casos en donde la única red familiar era la madre y han quedado al cuidado definitivo del DIF, para ellos se optó por adopción para ser incorporados a un núcleo familiar”.

  • De enero a agosto de 2018, la AC contabilizó 38 asesinatos violentos contra ellas, de los cuales ocho fueron contra jefas de familia, dejando a 13 desamparados, 11 de ellos menores
  • Se estima que los abuelos maternos son quienes asumen el cuidado de los niños y niñas de manera definitiva. En ocasiones la única red familiar era la madre, por lo que quedan al cuidado del DIF para su posible adopción

Comentarios