Como en otros asuntos que preocupan y lastiman a la sociedad, el gobierno estatal se desentiende de los desaparecidos de Hidalgo. En la investigación que publicamos hoy, damos cuenta del testimonio de casos de desapariciones que no han tenido avance alguno durante años, en algunos casos, por décadas. Lizbeth Delgadillo Islas, quien vivió hace nueve años en carne propia la desaparición de su marido Juan Carlos Lozada Mahuen y quien a partir de ese hecho doloroso creó la asociación civil Juntos por Hidalgo, expresó a este diario que la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo (PGJH) en lugar de ayudar, literalmente estorba: “…no hay ningún apoyo, ni en la búsqueda ni en la investigación, porque no tienen ni idea de cómo apoyar y mucho menos la intención, solo es dar vueltas, pedir copias, sacar expedientes, y en ocasiones, lejos de ayudarte obstruyen el proceso”. Pero no solo en las investigaciones, el gobierno de Hidalgo tampoco está interesado en sumarse a la nueva política pública en materia de desaparecidos que el propio gobierno priista de Enrique Peña Nieto impulsa desde la administración federal. Hoy, por ejemplo, Hidalgo es uno de los dos estados de la República que aún no cuenta con una fiscalía en materia de desaparición forzada de personas (el otro es Guanajuato), pese a que el 17 de noviembre de 2017 fue publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el decreto por medio del cual Peña Nieto expidió la ley general en la materia que instruye a todas las procuradurías locales a contar con fiscalías especializadas. La despreocupación de la procuraduría estatal se comprueba en el hecho de que, pese a que existe ya un protocolo específico para la desaparición, ni siquiera los propios agentes del Ministerio Público saben de él. Frente a esa escandalosa desatención oficial, son las organizaciones civiles o las propias familias quienes encabezan las investigaciones para dar con el paradero de los desapaprecidos de Hidalgo. Y mientras tanto, 177 hidalguenses cuyo rastro desconocemos tendrán que seguir esperando a que la propia sociedad sea la que vaya por ellos. De filón. Y hablando de desgobierno, en Mixquiahuala las autoridades ni siquiera se han dado una vuelta para empezar a investigar lo ocurrido luego de que el jueves se registrara un enfrentamiento entre supuestos huachicoleros y policías municipales que derivó en la muerte de una persona y después el ataque al ayuntamiento que dirige el petista Humberto Pacheco. El miedo, o quizá el fin de semana se los impidió.

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