Los dos candidatos del PRI

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Ariel Vite

En unos meses más los mexicanos votaremos para elegir a quien, a partir del próximo primero de diciembre de 2018 será el presidente de México. Para ello los partidos políticos y sus respectivos aspirantes se preparan para ganar, como sea.
En esa búsqueda está permitido todo o casi, por ejemplo, en el Partido Acción Nacional, las ambiciones de poder lo han llevado a este partido a una fractura que amenaza con crecer y tornarse en crisis.
Por su parte, el Partido de la Revolución Democrática continúa padeciendo la salida de importantes cuadros, todos ellos incorporándose a Morena. Este último partido, a pesar, de contar con un, todavía precandidato único a la presidencia, vive también serias fisuras. Como por ejemplo, la posible candidatura de Ricardo Monreal que puede complicar la operación política de la señora Claudia Sheinbaum. ¿Cuál será el costo político-electoral que deberá asumir Morena-López Obrador con esta decisión? Aún es temprano para cuantificarlo, pero al menos una cantidad significativa de votos son los que perdería con la salida de Monreal, el tabasqueño y su partido.
En el PRI se avanza sobre dos ejes, por un lado, dar forma y consolidar a su candidato. Recientemente el senador Emilio Gamboa Patrón enlistó cuatro aspirantes de su partido; la prensa nacional y los analistas suponen que al suprimir un candado partidista, en particular, implícita un mensaje específico y por tanto fortalece una candidatura. Cierto o no, el presidente Peña Nieto ha tomado ya su decisión y da pasos en dirección a ella, uno de estos, asegura el analista de El Universal, Salvador García Soto, es imponer (o confirmar) a un leal (¿incondicional?) en el Instituto Federal de Telecomunicaciones, el referido periodista asegura que esta función la cumple Gabriel Contreras (cabe también señalar que la experta en comunicación Irene Levy sostiene que la posible reelección de Contreras beneficiaría al IFT). Con él al frente, se asegura el control de los medios, afirma el columnista.
Si el presidente logra el control (así sea relativamente) de los medios y mantiene los indicadores macro económicos en niveles aceptables, como ha venido ocurriendo, el Ejecutivo puede determinar a su candidato, sin temor a una rebelión interna, sin embargo, Peña Nieto quiere decidir, no solo al candidato priista, sino también al panista, en esta lógica cobra sentido la versión que asegura que hay un pacto Calderón-Peña, lo que de paso da fin a la alianza Ricardo Anaya-Gobierno peñista.
La historia de manera resumida presenta a un vigoroso Ricardo Anaya, interlocutor único con Los Pinos, sin embargo, desde la casa presidencial se juzga a Anaya como candidato fuerte y con posibilidades de triunfo, por lo que, al parecer, desde el mismo gobierno (eso asegura el propio Anaya) se hizo público, a través de El Universal el rápido crecimiento de la riqueza económica del político queretano. Esta denuncia en realidad fue la segunda, porque en un primer momento se informó que la familia de Ricardo Anaya radicaba en Estados Unidos, con un gasto que rebasa, con mucho, el salario del presidente del PAN.
Este medio ha venido documentando y de paso confirma lo dicho por el columnista García Soto. El PRI prefiere a Margarita Zavala, porque desde su lógica, esta candidata puede ser enfrentada con más posibilidades de éxito, pero también considera que se puede alcanzar un acuerdo con Calderón para que, en caso de que la señora Zavala no crezca electoralmente ayude a ganar al candidato priista. Esta estrategia funcionó y permitió que en 2012, los votos panistas de la entonces candidata Josefina Vázquez Mota, se trasladaran al candidato priista. Esta historia se quiere reeditar para así evitar el triunfo del señor López Obrador.

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