Las inversiones traen un efecto colateral benéfico denominado derrama económica que puede verse materializado, ya sea en empleos indirectos o en movimiento de capital adicional. En nuestra entidad estamos viendo los primeros efectos de la llegada de Grupo Modelo al Altiplano hidalguense: no solo con el proceso de selección de quienes se emplearán en la nueva planta cervecera, sino con la formación de grupos de inversionistas, quienes proveerán de bienes o servicios, ya sea para empleados o para la propia empresa, que requerirá infraestructura para echar a andar su proyecto. El presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Hidalgo (CCEH) Edgar Espínola Licona, anunció que 38 empresas locales se encuentran en vías de formar un consorcio que buscará materializar obras complementarias a la nueva planta, teniendo una capacidad de financiamiento de hasta 520 millones de pesos. La participación de ese grupo de empresarios no solo significará la solución de necesidades alrededor de la planta, sino que significa el encadenamiento del sector productivo local. Esa integración no solo es benéfica, sino que permite que la inversión realmente tenga efectos sobre la economía estatal y la planta no se convierta en una plataforma diseñada para aprovechar los recursos naturales y el capital humano formado en la entidad. Se trata de una ventana de oportunidad para los empresarios locales que, bien aprovechada, los puede llevar a lograr su expansión. No obstante, y pese a que la inversión de la cervecera es la más grande que haya recibido la entidad en su historia contemporánea, la economía no goza de cabal salud, pues en marzo se perdieron en Hidalgo mil 403 empleos, de acuerdo con cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). De filón. En algunas presidencias municipales de Hidalgo aún no entienden el papel de la prensa. Si lo comprendieran, entonces empleados del ayuntamiento de San Felipe Orizatlán no habrían impedido a la reportera local de Zunoticia Rosa Ocejo realizar su trabajo.

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