Todos los países tienen símbolos que los identifican ante el mundo. En el caso de Francia dichos emblemas surgen de su historia, de la Revolución, de su cocina, de sus monumentos y de su vida cotidiana. Todos ellos persisten en el imaginario colectivo.
“Liberte, égalité, fraternité” –libertad, igualdad, fraternidad–, lema de la República francesa. Fue utilizado por primera vez durante la Revolución, solo que en aquel entonces agregaban la frase “¡…o la muerte!” que, por considerarse políticamente incorrecta, fue eliminada poco tiempo después.
La Torre Eiffel, con todo y que a los parisinos al principio les parecía muy fea, hoy es el monumento francés más reconocido en el mundo. Fue creada por Gustave Eiffel para la Exposición Universal de París de 1889 y tiene una altura de 300 metros.
El Arco del Triunfo, monumento de 50 metros de altura que representa las victorias del Ejército francés al mando de Napoleón Bonaparte. Ubicado en la plaza Charles de Gaulle –antes Plaza de la Estrella–, fue inaugurado en 1836.
La bandera tricolor es el único emblema nacional oficial de la República de Francia –según la Constitución de 1956–. El color blanco representa la monarquía, el azul y el rojo la ciudad de París.
El gallo. Este animal es tomado como símbolo francés debido a que el vocablo latín gallus significa gallo y galo a la vez. Durante la Revolución francesa, y tiempo después en la primera Guerra Mundial, fue usado en estandartes y escudos.
La Marsellesa. El 26 de abril de 1792 Claude Joseph Rouget de Lisle compuso esta obra –originalmente llamada Chant de guerre pour l’armée du Rhin– para ser empleada como canto de guerra en el conflicto contra Austria –las tropas marsellesas entraron cantándola en París, de ahí su nombre actual–. En 1879 fue adoptada oficialmente como himno nacional.
La moda. Durante el reinado de Luis XIV, Francia se convirtió en la capital de la moda, debido a que este gobernante solía invitar a diseñadores de todo el mundo a contemplar las creaciones francesas y llevarlas a su país. Así, la moda francesa se volvió mundialmente reconocida como la más innovadora y chic.
La flor de lis. Este símbolo fue utilizado en los escudos de la realeza de Francia durante el siglo XII. El primero en usarlo fue el rey Luis VII en un sello real. Sus tres pétalos representan perfección, luz y vida.
Los cafés. En 1661 se inauguró la primera cafetería en Marsella, Francia. Algunos años después, en 1672, un armenio llamado Pascal abrió el primer café en París. Desde entonces, los cafés son los puntos de reunión más comunes en Francia. Algunos son emblemáticos por los artistas e intelectuales que los frecuentan.
Vino, pan y queso. En una cena elegante no puede faltar vino, pan y queso de origen francés. La fama de los vinos se debe a su gran variedad, pues van desde blancos ligeros hasta tintos de fuerte sabor. La gama de quesos también es muy amplia, ya que ese país produce alrededor de 350 variedades. Además, la baguette y el croissant son íconos de la gastronomía gala.

Datos inútiles para romper el hielo

Algarabía editorial se complace en presentarle Datos inútiles para romper el hielo, un libro que pertenece a la colección Trivium, la cual se distingue por dar a conocer al lector todo aquello que no quería saber sobre cualquier cosa que se le ocurra, para hacerlo reír, apasionarse y asombrarse. Aquello que no se imaginaba con respecto a sus temas favoritos será abordado en esa colección.
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