CLAUDIA VELÁZQUEZ

En estos tiempos inciertos donde la gente teme a la gente, ¡el temor se ha apoderado del todos los corazones! Pareciera ser la primera línea de una película de ciencia ficción del Universo Marvel o de DC Comics y sin embargo, ¡no es así! Estos tiempos tan extraños me han enseñado que los héroes son reales, que también son vulnerables y que por increíble que parezca ¡los héroes también tienen miedo! Sin embargo, exponen sus vidas día a día por cuidar de alguien que lo necesita.

Y no me refiero a Superman o a Batman, los héroes a los que me refiero no utilizan capa, visten de blanco y utilizan mascara, guantes y un extraño uniforme para intentar protegerse de su enemigo, al cual no pueden ver y sin embargo acaba con la vida de muchas personas sin que exista una cura.

Sin embargo, desde la comodidad de nuestro aislamiento, cuantos nos hemos puesto a pensar que pasa con estos héroes que están en la primera línea de defensa librando esta batalla: mé[email protected], [email protected], farmacé[email protected], laboratoristas, trabajadoras sociales, camilleros y personal de limpieza, ¿cuántos de ellos se han infectado? ¿Cuántos han fallecido? ¿Acaso a alguien le importa? Todos estamos preocupados por las estadísticas, por cómo va la curva de contagios, cuántas mujeres, cuántos hombres, rangos de edades y nos preguntamos cómo Judas ¿acaso seré yo un número más? En nuestro México bizarro a los héroes los agreden por cuidar de otros, los ofenden, los discriminan, les rocían con cloro, etcétera. No me imagino a las personas que le rocíen kriptonita a Superman o agrediendo a Iron Man ¡por haberlos salvado! Peor aún, los mandan a la guerra sin fusil, les piden que reciclen sus uniformes, sus cubrebocas, etcétera. El material desechable por definición no puede volver a utilizarse.

¡Pareciera ser que la ignorancia se ha apoderado de la razón! ¡Eso si da miedo! Y lo más lamentable es que una vez pasada la contingencia como ha sucedido en otros países, estos héroes serán olvidados, todo su sacrificio, sus desvelos, su cansancio y sus vidas pasaran a ser parte de la historia de un pueblo que no tiene memoria.

Estos héroes realmente le dan sentido a hacer las cosas por amor al arte (y a su vocación).

Mi humilde reconocimiento a estos ¡héroes verdaderos!

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