Desde la antigüedad, el hombre ha hecho uso de las oleaginosas, que son las plantas o vegetales de cuya semilla o fruto se extraen aceites o grasas, los cuales pueden ser comestibles, o bien de uso industrial. Las oleaginosas más sembradas como cultivos son: la soya, el maíz, las nueces, cacahuates, semilla de girasol, el coco, piñón, cártamo, semilla de uva, entre otras semillas, así como de ciertos frutos como el aguacate; estas han sido empleadas para la alimentación humana, animal y para generar energía. Los aceites y grasas, entre otros lípidos obtenidos de las oleaginosas, poseen estructuras químicas como los triacilglicéridos, que contienen ácidos grasos, algunos de sus componentes moleculares son similares a los combustibles fósiles como el petróleo; se cree que este último fue derivado de esta materia lipídica. Debido a lo anterior, hay un creciente uso de los aceites vegetales para la producción de biodiésel.
En la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, en el área académica de nutrición del Instituto de Ciencias de la Salud (ICSa), Elienaí Joaquín Damas, Trinidad Lorena Fernández Cortes y José Alberto Ariza Ortega analizan la composición química de diversas variedades de especies de cultivos de plantas endémicas que no son aprovechadas para la extracción de aceites y pueden contener lípidos con un valor nutricional y un uso potencial para la diversificación de productos para la industria relacionada con la salud y la química industrial.
Los investigadores han indicado que dependiendo de la fuente oleaginosa pueden obtenerse productos lipídicos que pueden ser usados como: detergentes, jabones, cosméticos, pinturas y lubricantes para la industria textil, del cuero, papel, metales, caucho, entre muchas otras. Sin embargo, están conscientes de que el desarrollo exitoso para la elaboración de productos a base de lípidos depende de la eficacia y la competitividad de costos. Por lo que los investigadores han señalado que el desarrollo de estudios de investigación de las diferentes especies de cultivos de oleaginosas son necesarios para establecer la base de la diversificación e importancia de los lípidos y sus compuestos bioactivos, así como el estudio de especies de plantas silvestres endémicas.
Actualmente este grupo de trabajo analiza fuentes sostenibles de lípidos con un valor nutricional de ácidos grasos para prevenir, mantener y conservar el bienestar de quien los consuma, ejemplos de ellos son los aceites de aguacate y oliva, que son cultivados en el país y en Hidalgo. Estos aceites, debido al contenido mayoritario de ácido graso oleico, disminuyen el colesterol total, el colesterol de baja densidad y los triacilglicéridos, con aumento del colesterol de alta densidad que es benéfico para la salud, y por su contenido de antioxidantes previenen de enfermedades degenerativas.
Además, están explorando métodos de extracción que minimicen el deterioro
de los ácidos grasos insaturados y sus compuestos bioactivos, así como su conservación para aumentar su vida útil.

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