Los llamados a la reconciliación: que vayan más allá del discurso

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editorial

Tras la elección del pasado domingo y luego de que los resultados favorecieron abrumadoramente al Movimiento Regeneración Nacional (Morena), desde el primero de julio comenzaron los llamados a la reconciliación y a la unidad con miras a establecer un plan, una ruta para resolver los grandes problemas de México. En el terreno local y luego del llamado emitido por Andrés Manuel López Obrador en el Zócalo capitalino, en nuestra entidad el gobernador Omar Fayad respondió haciendo suya la voluntad por superar las diferencias surgidas al calor del proceso electoral y comenzar una nueva etapa. Ayer en un mensaje difundido a través de redes sociales el mandatario felicitó el triunfo de López Obrador y deseó a quienes triunfaron en la entidad –léase a los morenistas– que les vaya bien, porque si a ellos les resultan sus propósitos, toda la entidad se verá beneficiada. El mensaje de Fayad es bienvenido, pero en Hidalgo quedaron heridas abiertas que el jefe del Ejecutivo estatal podría cerrarlas si realmente tiene voluntad de hacerlo. La prisión que enfrenta la tesorera de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo Gabriela Mejía es una de ellas. Luego de las irregularidades que expusieron los abogados Carla Pratt y Juan Velázquez respecto al proceso que enfrenta y a la luz del discurso en pro de la reconciliación, lo más sensato sería al menos ordenar su revisión. De filón. Los que menos la deben salen pagando. Resulta que una extrabajadora del gobierno del estado denunció a este diario que fue despedida sin previo aviso, a pesar de llevar más de ocho años de laborar en la Secretaría de Salud. Esto, sospechosamente después de la jornada electoral de este domingo. ¿Y el discurso demócrata dónde queda?

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