¿Qué hubieran hecho ustedes? Es la pregunta que un jefe Estado sensato y comprometido con su pueblo nunca haría, pero claro, el señor Enrique Peña Nieto, legalmente presidente de México, ya perdió la aceptación de la mayoría de los mexicanos, es decir, ya perdió legitimidad; él mismo ha declarado que no le importa perder popularidad, él dirige un país, sí claro, aunque esa dirección haya puesto al país en una situación de crisis de alcances no predecibles.
La situación de crisis que hoy vivimos es consecuencia del deterioro de las condiciones socioeconómicas, generadas desde la década de 1980, al aplicar un modelo económico alejado de los intereses y necesidades de la mayoría de los mexicanos, de los jóvenes que no ven un futuro de bienestar y una sociedad asfixiada por la criminalidad, fomentada por la tolerancia a la corrupción y el deterioro del poder adquisitivo, de los ya de por sí bajos salarios, situación que se agravará por los efectos inflacionarios propiciados por los incrementos de la gasolina.
¿Cómo es posible que se diga que se libera un mercado estableciendo una escalada de precios? Iniciando con el incremento de 20 por ciento del llamado precio subsidiado, y estableciendo precios diferenciados en 83 regiones del país, los cuales serán modificados el 4 y 11 de febrero, para que a partir del día 18 de ese mismo mes comiencen a cambiar cada hora.
Liberar un mercado es dejarlo a ley de la oferta y la demanda, porque el precio como principio económico es un punto de acuerdo, el cual se rompe cuando hay una fractura del libre juego de la oferta y la demanda, esto sucede cuando se provoca la escases del producto o productos, a lo que se llama especulación.
Dada la dinámica de la economía, el consumo de gasolina se ha incrementado, siendo México un país productor de petróleo debió de prever el desarrollo tecnológico de una infraestructura industrial de refinación y construir más refinerías que ampliaran la oferta de gasolina producida en el país.
En lugar de invertir en más infraestructura se limitó la producción aplicando recortes presupuestales, tanto al mantenimiento de las refinerías existentes como de inversión para crear nuevas. ¿Por qué se canceló la construcción de la refinería de Tula, Hidalgo?
Esta situación explica nuestra vulnerabilidad frente a los mercados internacionales, súmele usted que nuestras importaciones, que suman 53 por ciento de lo que consumimos, son provenientes de EU, principalmente de la zona de Houston, donde la gasolina bajó 12 por ciento en 2016, respecto a los precios de 2015, por los bajos precios del petróleo.
Ante eso se deduce que las causas del gasolinazo no son los precios internacionales y sí la situación interna de deterioro de las condiciones de producción, aunque Peña Nieto diga lo contrario; también expresó que no es resultado de la reforma energética, lo cual es grave si la reforma energética no previó la liberación del mercado de la gasolina, pues debió hacerlo, y si lo consideró, es un acto de irresponsabilidad que ya ha costado vidas.
La inestabilidad social es real, si bien hay confusión, como en toda revuelta, está en duda la acción de la autoridad para restablecer el orden, porque ha trascendido que se ha utilizado por parte de gobiernos, como estrategia para disminuir las protestas, a grupos de choque, pagándoles a ladrones de oficio y a ninis para que saquearan y provocaran confusión; además de ataques cibernéticos mediante tuits y retuits que resultan ser botnets que representan uno de los delitos cibernéticos más sofisticados, esos bots repetían información a favor del gasolinazo.
La irresponsabilidad estriba también en la falta de estrategias para considerar un cambio de tan alto impacto social y económico, resulta aberrante que el responsable de la política económica nacional diga que los incrementos de precios en las gasolinas no impactan en los precios de los demás productos, la escalada de aumentos en los precios a nivel generalizado es inevitable porque hay consumidores directos e indirectos, los energéticos mueven a toda la economía.
La devaluación del peso, con una agricultura de baja productividad, con una planta industrial que no patenta y por ende de baja competitividad, con salarios insuficientes –excepto los de los magistrados a quienes se les incrementó 5 mil pesos para su gasolina–, y una política exterior a la deriva, habiendo nombrado a quien fue a ofrecer al país para dormir con el enemigo, Videgaray es el más inexperto canciller que haya tenido México; agréguele usted el ancestral rezago tecnológico y la falta de credibilidad en todos los integrantes del gabinete federal.
La protesta de todos los sectores del país no es solo por el gasolinazo, sino por la depredación económica y social de los mexicanos. ¿No lo cree usted?

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