Las imágenes de la perversa mezquindad. El domingo en Paseo de la Reforma, ¿quién ganó y qué ganó con insultar y prácticamente echar a la señora Isabel Miranda de Wallace del singular mitin en torno de la columna de la Independencia?
Que se sepa, la señora Miranda como María Elena Moreira y Laura Herrejón, como otras personalidades, académicos y líderes de opinión nunca se asumieron organizadores ni cabeza de esta movilización social, que el domingo protestó contra la políticas de Donald Trump que han lastimado la relación México-Estados Unidos.
Y, mire usted, aun cuando se hubiesen instalado a la cabeza de la movilización, en ningún momento plantearon que sería una manifestación de apoyo al presidente Enrique Peña Nieto, como acusaron los mismos de siempre.
Pero, vaya, y qué si la convocatoria hubiese corrido en ese sentido. ¿A quién le duele una marcha de apoyo al presidente si lo mismo se ha llamado para respaldo de otras causas?
El punto, señoras y señores, es que seguramente los contras de siempre, de derecha e izquierda y centro, no se han percatado del México en el que vivimos y que dista, abismalmente, al de aquellos días del partido único y de la ignominiosa marcha en torno del señor presidente dizque para contrarrestar a las fuerzas extrañas y antinacionalistas. ¡Uf!
Hoy cada quien decide a conciencia y según sus intereses, respetables por cierto, si asiste o no a una marcha, mitin o plantón, aunque ha sido evidente que los críticos del acarreo se mimetizaron y utilizan el mismo mecanismo que ayer combatieron, para mostrar la foto del alto índice de convocatoria.
Los ultras de ayer son los mismos de hoy que descalifican al vecino por antonomasia, nomás porque no les cuadran las ideas del prójimo. Y dónde está la tolerancia que ayer invocaban; y dónde la inclusión que antier demandaban desde lo que llaman oposición y hoy es un remedo del espejo a contraluz para no parecerse a los que hasta hace poco cuestionaban, criticaban, descalificaban.
Porque, mire usted, desde la víspera de la marcha dominical anti-Trump, en las infaustas redes sociales, éstas que se erigen en juez y parte, que desde el anonimato despedazan honras y construyen famas malsanas, se descalificó a la movilización endilgándoles el contenido de apoyo al presidente Enrique Peña Nieto.
El objetivo como se vio el domingo en los rumbos del Auditorio Nacional aparecieron estos ejemplares del todo o nada que pretendieron reventar la marcha. Y más quedó claro que los convocantes no pueden ser ciudadanos sin siglas ni apellidos ideológicos, porque la pléyade contestataria, los descalificará y enviará a la hoguera de la plaza mayor para quemarlos en leña verde.
No, no es defensa a ultranza ni oficiosa. ¿A quién importa insultar a la señora Wallace? Lamentable que en esa civilizada marcha de ciudadanos que atendieron a una convocatoria que prácticamente corrió de voz en voz, haya habido personajes de esa ralea. Sin duda están identificados con quien usted sabe; son los mismos cuya piel sensible desprecia a la crítica pero la aplica insultante.
Lamentable que en una marcha de unidad, convocada por la unidad y que buscó mostrar la unidad frente a un gobernante que nos ofende, haya aparecido nuevamente esta mecánica del insulto. Conste.

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