Los muertos de la calle Misericordia

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Misericordia

La entrada del fraccionamiento sobre la carretera que conecta México y Pachuca, Hidalgo y el Estado de México, ya está resguarda por una camioneta del Ejército mexicano, en cuyos cristales se reflejan los toboganes del balneario Flamingos.

Abren el paso, a unas 15 casas de la entrada con el portón gigante y en medio una caseta con pantalla para recibir las imágenes de las cámaras de seguridad, está el número, el 32 de la avenida Señor de la Misericordia, donde antes de los ríos de sangre se celebró una fiesta infantil.

En cada extremo de la carpa, una patrulla de la Policía municipal de Tizayuca, rotulada, presume el Mando Coordinado; tres camionetas de militares también resguardan la zona, los soldados cada ciertos pasos vigilan.

Tres autos, todos con placas del Estado de México, son retirados por grúas, los vecinos observan, como desde la madrugada, permanecen inmóviles, algunos platican la historia, otros la guardan ante los medios.

Uno de ellos reza para dos reporteros lo que alcanzó a presumir, dice que con el arma pequeña que él tiene no hubiera podido hacer nada contra tres autos con sujetos armados, repite que escucharon la alarma vecinal pero no salieron por miedo, y comenta que vino a Hidalgo desde la Ciudad de México para evitar la delincuencia y hoy, en su colonia, mataron a 11 personas.

Reta la versión oficial, “no fue a las 12, desde las 11 y media de la noche sonó la alarma vecinal”, además agregó que el vecino de junto vio a algunos niños tratándose de brincar a su casa para salvarse.

A unos metros, donde conecta la calle de la Misericordia con una glorieta, está la primaria Elisa Acuña, los niños se asoman por momentos y la señora de los dulces, también vecina del lugar, dice que no escuchó nada, solo sirenas que se oyen regularmente por los rondines.

Es de mañana y el fraccionamiento se prepara para recibir una ola de medios de comunicación, no solo los del estado, sino del país y algunos internacionales; los forenses se fueron y en la casa, por la parte de fuera, solo quedó el Ejército y los municipales.

En las charlas de la calle solo se sabe una cosa, sujetos malos como explica un vecino a una anciana curiosa, llegaron y mataron a 11, antes de la alarma nadie oyó nada, nadie imaginó nada.

Más tarde, en Pachuca, el procurador lo confirmó todo, dijo que se trató de un ajuste de cuentas.

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