En otoño las hojas se marchitan al tiempo que los muros se levantan, haciéndonos saber que Kings of Leon ha vuelto a los escenarios con nuevos bríos y su séptimo disco WALLS bajo el brazo para demostrar, una vez más y quizá de manera definitiva, por qué son una de las bandas más sobresalientes del rock actual.
Cierto es que la banda de la familia Followill ha tenido sus aprietos, en especial con sus dos últimos álbumes Come around sundown (2010) y Mechanical bull (2013), que si bien son grandes materiales discográficos que cualquier agrupación gustaría de presumir como propios, estos se sintieron algo dispersos, como si el éxito mundial le viniera mal al cuarteto de Nashville, Tennessee.
Sin embargo, en WALLS tenemos a unos Kings of Leon más relajados, mejor preparados y con su ya característico rock sureño más afilado, como navaja de afeitar a punto de desaparecer la barba de un redneck. Así, el séptimo hijo de Caleb, Jared, Nathan y Matthew es un agradable ejercicio que se siente como un paseo por el campo, o mejor aún, un viaje por carretera donde lo que menos importa es el destino a llegar.
“Waste a moment”, primer sencillo de este disco, narra precisamente el road trip de una chica cuyo deseo de vivir la lleva a una existencia sin frenos en la que siempre hay cabida para desperdiciar algún momento, así como pedir perdón luego de no pedir permiso. “Reverend”, por su parte, conecta con los Kings of Leon de sus inicios a través de un tema sobre rencontrarse con uno mismo luego de enfrentar huracanes o perder el trono que nunca fue del todo nuestro.
“Around the world” es una divertida aventura con tintes country en la que Caleb Followill viaja alrededor del mundo (en realidad, la esquina donde se reúne con sus amigos) y sufre diversas experiencias, desde el clásico ponerse high con la “bandera” hasta bailar como si no hubiera mañana con la chica linda del pueblo. Entretenida, romántica y con ese toque de película ochentera que a todo mundo le gusta.
Kings of Leon ha destruido un antiguo, viejo y gastado muro (sus dos discos anteriores) para erigir un nuevo edificio en su fructífera carrera. Aunque WALLS no innova el estilo de la familia de Nashville, sí representa un replanteamiento lo suficientemente fresco para atraparnos una vez más entre sus geniales guitarras, su ordenado bajo, la sencilla batería y la siempre agradable voz de Caleb Followill. Por séptima ocasión, Kings of Leon exhibe su grandeza y continúa postrándose como los dignos herederos de esa leyenda llamada Creedence Clearwater Revival.

@Lucasvselmundo
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