Hacemos autos seguros para EU, Canadá y Europa; y los peores se quedan aquí, para los mexicanos

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Las armadoras en México tienen un doble estándar
Cuartoscuro

En México, el mercado automotriz tiene una concepción de “lujo” problemático. Un quema cocos, un motor más potente, una transmisión automática y acabados brillantes pueden entenderse como parte del equipamiento por el cual se deba pagar un precio extra, por encima del precio del modelo base de un auto.

El problema se presenta cuando los elementos básicos de seguridad de un auto entran bajo el concepto de “equipamiento extra”. Así, frenos ABS, Control Electrónico de Estabilidad y bolsas de aire, elementos que en conjunto aumentan las posibilidades de sobrevivir a un siniestro, ponen al comprador mexicano ante la disyuntiva de hacerse de un automóvil con el que su vida corre un alto riesgo pero que está dentro de su presupuesto, o pagar un extra por viajar seguro. El “lujo” así significa pagar por asegurar el conservar la vida o la integridad.

Las armadoras en México tienen un doble estándar. El 80 por ciento de la producción de autos en el país cuentan con las tecnologías más recientes en cuestión de seguridad, producción que en su mayoría se destina a los mercados de Estados Unidos, Canadá y Europa. Al mercado mexicano destinan modelos que no están equipados con las medidas de seguridad que en países industrializados se consideran como básicas.

Las autoridades en México van en el lugar del copiloto de las armadoras automotrices. La NOM-194-SCFI-2015 establece los dispositivos de seguridad esenciales con los que deben estar equipados los vehículos nuevos que se vendan en el país.

El Control Electrónico de Estabilidad (ESC, por sus siglas en inglés), elemento de seguridad activa, evita cerca de 80 por ciento de los posibles accidentes por derrape, según el Comisariado Europeo del Automóvil.

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