YANNERYS PAULINO
Pachuca

El consumo excesivo y desmedido de potenciadores sexuales es un problema que cada vez se torna más peligroso, pues cada día más hombres recurren al uso de estos fármacos inconscientes de las consecuencias que pueden provocar.
Viagra, La piedra, Elevex, Yingsen, en fin, la cantidad de nombres que se emplean para denominar a distintos fármacos que se deberían utilizan para tratar la disfunción eréctil, es enorme. Su uso: inadecuado, inconsciente y excesivo. La conciencia sobre sus consecuencias es totalmente nula, a pesar de que todos los que los han consumido admiten sobre los estragos posteriores. Y es que cada vez es mayor la cantidad de jóvenes que se enfrenta ante la problemática de si consumir o no algún potenciador sexual, según reveló un estudio realizado por la revista científica del área de salud del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, en el 2007. La investigación da cuenta de que 36 de cada 76 jóvenes con edades entre 17 y 25 años han usado algún tipo de potenciador sexual, de forma innecesaria. La principal razón para su consumo: la experimentación.
Dolor de cabeza, mareos, dolor en el pene, a corto plazo y disfunción eréctil en un período mayor de tiempo, son algunas de las consecuencias que derivan del uso indebido de estos fármacos.
“Es una situación difícil porque luego de un tiempo consumiéndolos te encuentras atrapado y no sabes cómo salir, es difícil dejar de usarlos, son como una droga”, explicó un joven de 29 años.
Los potenciadores sexuales son sustancias que estimulan la erección mediante la activación del óxido nítrico para la tumescencia peniana, es decir, para lograr alcanzar determinados niveles de erección en el pene. Así lo explicó el urólogo Luis Fernández Zucco, quien además enfatizó en que a partir de su experiencia el uso de esos fármacos se hace de manera “excesiva y abusiva para tener relaciones sobre lo normal”.
Una de las principales evasivas de quienes consumen esos medicamentos es que “no los necesito”, sin embargo y al parecer su ego es mucho mayor que la razón, por lo que recurren a su consumo con el único objetivo de tener un acto sexual más duradero y por temor a no poder conseguir una buena erección ante su pareja.
“Regularmente el pene puede alcanzar distintos grados, los potenciadores ayudan a alcanzar el máximo de esto, que es la tumescencia”, resaltó el especialista.
A partir de las respuestas de muchos jóvenes, de estudios especializados sobre el tema y de la realidad circundante es evidente que el número de consumidores de esos productos va cada día en aumento, gracias a una influencia ejercida mayormente por los medios de comunicación y las farmacéuticas, que incitan al uso y consumo de los estimulantes sexuales, sin que, adicionalmente a la información sobre el tiempo de la erección y otras alusivas a las “bondades” del fármaco, se oriente acerca de las consecuencias negativas que estos pueden ejercer sobre quienes lo consumen.
“La publicidad es primordial tanto en el uso como en el abuso ya que a través de los anuncios han inundado nuestros medios y son vendidos de forma libre y cualquier persona los adquiere sin criterio ni prescripción médica”, concluyó Fernández.

Trastornos a corto y largo plazo

Aunque clínicamente no está comprobado que causen ninguna enfermedad, los estimulantes sexuales no deben consumirse en forma desmedida, ya que su uso puede causar dolores de cabeza, pérdida de la visión, fatiga, erecciones prolongadas, mareo, trastornos cerebro-vasculares, ansiedad, congestión nasal, dolores musculares, ataque isquémico, dolor cuando no llega a concretarse la relación y en algunos casos, en los que se usan con frecuencia, dependencia.

Mezclas peligrosas

Los potenciadores nunca deben mezclarse con alcohol, pues podrían ocasionar una erección que dure hasta seis días. Los pacientes que estén usando nitratos orgánicos corren riesgo de padecer un ataque cardiaco. También aquellos que tienen problemas renales, disfunción hepática, diabéticos, hipertensos con cardiopatías, ni personas que estén bajo ningún otro tratamiento contra la disfunción. En ningún caso, los pacientes que consumen Viagra pueden usarlo conjuntamente con el ketaconazol, eritromicina ni cimelidina.

¿Quiénes pueden usarlos?

Los potenciadores están indicados en pacientes con edad avanzada y los que han sido sometidos a procedimientos quirúrgicos, así como aquellos que tienen enfermedades propias de trastornos neurológicos vasculares. También es recomendable para aquellos pacientes que no consigan una erección satisfactoria por problemas orgánicos y funcionales. En ningún caso pueden consumirlo quienes estén utilizando algún tipo de antihipertensivos, ni las personas que sufren de presión arterial o problemas del corazón.

Conociendo los estimulantes

Los hay en pastillas, en gel, en spray, anillos vibradores, en forma de crema, adaptados a los condones, líquidos, entre otros. Mayormente se trata de sustancias, como: sineldafil, tadalafil, ginsen, gingoviloba, extracto de valeriana, vardenafil, clorhidrato de yohimbina, lidocaina en spray y otros compuestos que activan la circulación de la sangre, produciendo una respuesta químico-sexual que produce el entumecimiento del pene.
El tiempo para que el pene reaccione a la sustancia varía y el mismo va desde media hasta dos horas. Los venden en farmacias y aunque las etiquetas advierten que no pueden venderse sin receta, pueden adquirirse sin ninguna prescripción médica.

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