Los retos de la alternancia

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mario cruz

La elección del primero de julio de 2018 es sin duda una de las que más afluencia de votantes ha tenido en la historia reciente de este país, demostrando con ello la manifiesta necesidad de los mexicanos de ser partícipes del tan anhelado cambio. El resultado obtenido en esa elección derivó del desempeño de un gobierno priista plagado de corrupción, inseguridad, desempleo y descalabros a los bolsillos de la mayoría de los ciudadanos. Ese histórico proceso fue, en suma, la elección del hartazgo y el ajuste de cuentas de una población cansada del sistema de poder tradicional establecido por más de 80 años.

En los próximos días, conoceremos de manera certera la estructura final del poder legislativo en todo el país, refrendándo la mayoría en las cámaras para el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), un partido alineado a la ideología de izquierda y que aglutinó a sectores progresistas del país y para los cuales deberá de dar los resultados esperados para mantener en el largo plazo la euforia del cambio que sembró el proyecto encabezado por Andrés Manuel López Obrador.

A continuación se enlistan algunos retos que deberá de plantearse estratégicamente el nuevo gobierno para mantener la legitimidad con el electorado que le dio su voto y ganar terreno con los segmentos que no votaron por Morena:
1. La política económica debe de ser congruente con la realidad nacional. Por ejemplo, el apoyo social hacia jóvenes, adultos mayores y mujeres deberá de estar respaldado con la producción de riqueza interna que permita canalizar excedentes para asumir responsablemente esos compromisos de combate al rezago y la pobreza; porque para distribuir, primero hay que producir la riqueza.

2. La inversión en ciencia y tecnología debe de ser la columna nodal para que nuestro país aspire a dejar el subdesarrollo. Ello posibilitará incrementar la competitividad y fortalecer la producción interna que permita dejar de depender en sectores clave: alimentos, tecnología de vanguardia, extracción de hidrocarburos, energías alternas, etcétera.
3. El combate a la corrupción debe de ir acompañado de programas multinivel para desestructurar los engranajes de corrupción en todo el espectro social. La cultura de la legalidad deberá de llegar hasta el nivel microsocial que evite, por ejemplo, pasarnos un semáforo en verde, comprar huachicol y piratería, etcétera. La corrupción es un cáncer que ha carcomido y se ha legitimado en la sociedad a lo largo de todo el territorio nacional. Hay historias donde recurrentemente la sociedad obstaculiza la labor de las corporaciones de seguridad, defendiéndo a los delincuentes, creando complicidades que en el largo plazo serán un polvorín que nos explotará en las manos.

4. Es urgente la profesionalización de la función pública. Es claro que varios candidatos, a diversos cargos, obtuvieron el triunfo por la inercia “Amloista”, más que por su trabajo de campaña o capacidades, y que “nadaron de a muertito”, por lo que debe evitarse que su desempeño al cargo de elección popular sea contrario al proyecto de nación de AMLO. Las acciones de los cuadros morenistas deben ser congruentes con la filosofía ética, moral y profesional establecida en los principios de ese proyecto. Por ejemplo, la virtual senadora de Morena por Baja California traicionó con sus acciones esos principios al celebrar con champán y cerveza su triunfo y denostando a los perdedores al cobijo del alcohol. Eso no puede repetirse en los líderes que el pueblo eligió con la esperanza de transformar este país, la ciudadanía está harta de los excesos y exhibicionismos clasistas que los integrantes del viejo sistema eran muy asiduos a realizar.

5. Se debe de fortalecer el liderazgo internacional de México. Nuestro país debe de replantear su política exterior, fortaleciendo sus lazos de cooperación y dinamizar otros espacios que le permitan recuperar el tan lastimado prestigio internacional y establecer acuerdos que le permitan tener socios estratégicos en los temas prioritarios, siempre al amparo de los principios de defensa de la soberanía y el interés nacional.
6. La seguridad pública es un asunto de prioridad nacional. Sin seguridad, se inhibe la inversión y el desempeño correcto de los agentes económicos que generan empleo y la riqueza nacional, por lo que es importante establecer una política integral de seguridad para la salvaguarda de la sociedad en su conjunto. El cambio de poder político deja intactas las estructuras delictivas, tanto locales como internacionales, ese es un reto muy sensible de la alternancia política.

Estas seis acciones estratégicas llevadas de la manera correcta aseguraran resultados positivos al poder en turno, y mantendrán sus bonos electorales en el largo plazo. De lo contrario, tendrán los primeros descalabros en las elecciones siguientes y generarán el desencanto social por la política.

Con el tiempo, veremos si florecerá la esperanza o solo se hizo un cambio de maquillaje del mismo sistema clasista del que ya estamos cansados.

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