Judith Erika Moctezuma Montaño
Profesora investigadora de la UAEH Área académica de derecho y jurisprudencia

Como consecuencia de la pandemia que se ha desatado por la peligrosa y rápida propagación del coronavirus (Covid-19), muchas de nuestras actividades cotidianas y centrales de la vida en sociedad se han visto afectadas y transformadas, de acuerdo a muchos expertos, para siempre. En el ámbito educativo no hemos sido la excepción, ya que para todas las instituciones educativas la única vía posible fue dar un salto muy accidentado e improvisado para generar un proceso enseñanza-aprendizaje a distancia, utilizando las nuevas tecnologías de la información y comunicación de la mejor forma posible; esto debido al aislamiento al que esta contingencia ha confinado a todos los habitantes, condicionando a docentes y alumnos a continuar sus actividades esenciales desde casa.

Justo por ello, la tarea educativa hoy resalta como una de las más trascendentes. Su función se vincula al desarrollo cultural de cada pueblo, de la que es una proyección institucionalizada. Con la que se requiere significar todo el mundo de valores e imágenes, tecnologías y conocimientos que rodean a la persona desde su nacimiento, y en cuya conciencia se internaliza y socializa.

En este tiempo de pandemia, la educación representa un reto para la docencia, para el alumnado, para las instituciones y para las autoridades, es incluso a menudo un centro de preocupación para quienes estan inmersos en el proceso educativo.

El perfil del docente de pronto tuvo una resignificación de sus funciones cotidianas frente a la necesidad del uso emergente y permanente de la tecnología como punta de lanza que posibilitará la educación a distancia. No se trataba de definir mecánicamente, a través de un listado, las competencias que docentes debían poseer, se trataba de responder a los retos que la educación estaba demandando en este tiempo de pandemia y pensar en los siguientes retos: -Cómo despertar el interés por aprender, cómo aprender y mantener al día estos conocimientos a través del escenario virtual.

-Cómo optimizar el tiempo, los recursos y las informaciones disponibles.

-¿Cómo garantizar la comunicación eficaz en las sesiones virtuales? -¿Qué estrategias utilizar para el desarrollo del proceso enseñanza y aprendizaje? -¿Cómo identificar los obstáculos o problemas que se presentarán en la ejecución de proyectos u otras actividades en los escenarios virtuales? -¿El alumnado contará con las herramientas indispensables? -¿Cómo prepararles para aprender a lo largo de la vida? -¿Cómo pueden mejorarse los resultados del proceso de aprendizaje para que logren una mejor calidad?, ¿qué competencias son las que realmente necesita obtener el individuo, tanto para cumplir con una trayectoria educativa como para insertarse en el contexto laboral? Tales preocupaciones impactan de forma significativa a los principales actores del proceso educativo: profesores y estudiantes. Surgen además las interrogantes siguientes: ¿De qué manera afectan dichos cambios al papel del profesor?, ¿cómo debe orientarse la formación actual de los profesores para enfrentar los cambios?, ¿cuáles son las características del proceso y de los nuevos escenarios educativos?, ¿cómo fortalecer la profesión docente en la sociedad del conocimiento, en donde cualquier persona tiene acceso a la información? Estos cuestionamientos, cobran particular interés en el nivel de educación superior, dadas las características del proceso de formación y de los profesionales que desarrollan la práctica docente. Necesitamos, en estos momentos y hacia futuro, estar en condiciones de aprovechar y utilizar las diversas oportunidades que se nos presentan para actualizar, profundizar y enriquecer ese primer conjunto de saberes y poder adaptarse así a un mundo que representa una nueva normalidad.

Esta nueva normalidad, donde a pesar de las resistencias y deseos de terminar con el aislamiento, para continuar con nuestras actividades de la forma que las conocíamos, se está imponiendo día con día. Ello nos empuja a asumir el desafío de pensarnos distintos y de innovar, para seguir ofreciendo procesos de enseñanza y aprendizaje de calidad. Hoy, nuestra Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo determino implementar el periodo escolar julio-diciembre por medio de la formación a distancia, a través de la plataforma Garza e ir incorporando paulatinamente la educación presencial, lo que significará que se realizarán actividades académicas en concordancia con las diversas condiciones que prevalezcan en el contexto nacional, estatal e institucional. Las actividades presenciales seguramente se realizarán cumpliendo con los protocolos de sana distancia y una continua sanitización de todos los espacios académicos y administrativos, atendiendo las medidas sanitarias que la comisión institucional de seguridad en salud.

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