Si algo apremia cuando se llega a ser adulto mayor es la salud, uno de los principales retos del envejecimiento demográfico es su impacto sobre los sistemas de salud. El envejecimiento de la población implica una mayor demanda de servicios de salud, pues en ese grupo de edad se presentan mayores tasas de morbilidad y necesidades de atención médica que en el resto de la población. Al mismo tiempo, los padecimientos de la población en edades avanzadas tienden a concentrarse en enfermedades crónico-degenerativas.
Por otra parte, las cinco principales causas de muerte de las personas adultas mayores de ambos sexos han sido las enfermedades cardiovasculares, las neoplasias malignas, la diabetes mellitus, las enfermedades digestivas y las respiratorias.
Más de la mitad de los ancianos reportan algún padecimiento crónico, y 19.8 por ciento algún grado de discapacidad para realizar actividades de la vida diaria, lo cual implica que de mantenerse el mismo modelo de estilos de vida y programas de atención para esta población, la carga de enfermedad será alta y costosa para un país envejecido.
La prevalencia de la discapacidad incrementa gradualmente a partir de los 45 años, tanto en hombres como en mujeres, pero alcanza niveles sustanciales a partir de los 70 años, cuando los riesgos de experimentar deterioro funcional asociado a la incapacidad para realizar de forma autónoma actividades de la vida diaria son mayores.
El tipo de discapacidad predominante entre los adultos mayores es la motriz, que afecta a 56 por ciento de los hombres y 62 por ciento de las mujeres. Le siguen la discapacidad visual (33 por ciento y 32 por ciento, respectivamente) y la auditiva (27 por ciento y 19 por ciento, respectivamente).
Otro desafío del envejecimiento es incrementar la esperanza de vida libre de discapacidad. Por lo que es importante instrumentar estrategias preventivas que permitan reducir la prevalencia de las discapacidades, para así incrementar la esperanza de vida libre de discapacidad y reducir los costos que ésta genera en la vida de los adultos mayores y de quienes los rodean.
Todos estos cambios sin precedentes que comenzaron en los siglos XIX y XX, y que continuarán durante el siglo XXI, están transformando el mundo y han provocado cambios drásticos en la estructura de todas las sociedades humanas, incluyendo por supuesto a México y específicamente a la entidad hidalguense.
Por eso se hace un llamado a la población en general a cambiar su estilo de vida, saber envejecer no es fácil, pero amarse a uno mismo sí. Cuidar lo que consumimos, hacemos y pensamos, será un buen comienzo para un envejecimiento saludable.

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