La llegada de unas 7 mil personas congregadas en una caravana desde Centroamérica a nuestro país ha despertado fibras que dicen mucho de cómo somos. Desde los sentimientos antiinmigrantes, que parecen reservados para ciudadanos de países desarrollados, receptores de continúas corrientes migratorias, hasta las muestras de solidaridad, que nos distinguen como pueblo y que siempre afloran en situaciones adversas. Y en este abánico de manifestaciones participan todos, y gracias a las redes sociales la discusión se propaga a través de la caja de resonancia en que se han convertido esas plataformas, esos muros de lamentaciones digitales. Las expresiones xenofóbicas, se ve, parten del miedo al otro, a quien amenaza con quitarte lo tuyo. No es posible, se lee en alguno de esos muros, que el futuro presidente esté ofreciendo trabajo a los migrantes cuando ni siquiera hay suficiente para los mexicanos que viven aquí. Se teme que esa masa invadirá tu mesa y te quitará el bocado. Y en ese mismo tenor, mexicanos descalifican a otros mexicanos porque invocan el mismo tratamiento que los gringos procuran hacia nuestros compatriotas en el otro lado. Faroles de la calle, oscuridad de su casa. Y en medio de todo esto está la crisis humanitaria que puede desencadenar una migración masiva de ese tamaño. En el trayecto habrá muertos –ayer se registró el primero–, pues las condiciones sanitarias y de seguridad son muy precarias. Afortunadamente, la empatía del pueblo mexicano sigue presente y, para empezar, en nuestra entidad organizaciones de la sociedad civil ya instalaron 16 centros de acopio para dotar de víveres a quienes crucen por Atitalaquia y Tlahuelilpan, que son punto de encuentro para los migrantes en su paso hacia Estados Unidos. Y por cierto, ¿las autoridades de Hidalgo? Nada, brillando por su ausencia. De filón. Empiecen por donde quieran, pero de que hacen falta cambios en el Nuevo Sistema de Justicia Penal, eso no está a discusión. Lo malo es que la transición hacia una nueva administración federal seguramente distraerá las urgencias y las postergará otra vez hacia nuevos plazos futuros.

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