Los sobrevivientes del 2017

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Sobrevivientes

Inició la era 2018, ya ha pasado la algarabía por la llegada del nuevo año, luces, abrazos, felicidad, buenos deseos y todo eso que renace cada año; si usted está leyendo esto, es uno de los afortunados, uno de los sobrevivientes en nuestro México bárbaro; si usted está leyendo esto, quiere decir que su nombre no es Freddy Cruz García o Alan Gutiérrez Contreras y su primer aniversario luctuoso no fue este 5 de enero, no fue su familia la que recordó los enfrentamientos de hace un año en un pueblo cansado de las injusticias en la lucha por expresar su derecho a no aprobar el gasolinazo; si usted es mujer y está leyendo esto, me da gusto saber que no se encuentra entre las aproximadamente mil 844 víctimas de feminicidio tan sólo en 2017, y seguimos contando; si tiene el ingrato privilegio de dedicarse a informar, y está leyendo esto, quiere decir que seguiremos hombro con hombro en este camino porque no fue uno de los 12 periodistas asesinados este año; sobrevivió al fatídico 19 de septiembre en la Ciudad de México, Puebla, Morelos, Oaxaca y fue testigo de la solidaridad de su pueblo; si está leyendo esto, me alegra saber que no se encuentra en el conteo anual de los noticieros, catalogado como una víctima más como todos aquellos que cerraron los ojos y apagaron su espíritu para la eternidad.

Hoy sobrevivimos porque cada mañana salimos con la esperanza de una vida mejor, pero aún más con la fe de que regresaremos a nuestras trincheras, de que no seremos una víctima más de esta violencia que no respeta género, raza, ni mucho menos posición social. Un año más termina y un año más comienza, a lo mejor tiene la dicha de que alguien lo reciba en casa cada noche, de ser así, sonría; 2017, como todos los años que se han ido, nos recordó que la vida puede terminar en un instante, sin importar si se vivió en la alegría, en la desdicha, en la gratitud o en la tragedia, por eso, ustedes que todavía pueden: vivan, respiren, sientan.

En este nuevo año abracen a su familia para tomar fortaleza, prepárense para las cosas buenas y malas de estos nuevos 12 meses, valoren y engrandezcan su trabajo si lo tienen, y si no lo tienen, no pierdan la fe. Den amor a las personas importantes en sus vidas, pero si no pueden amar, comprendan, si acaso no pueden comprender, sean tolerantes y si no pueden tolerar, únicamente respeten las diferentes formas de vida y pensamiento, pero principalmente: luchen, la lucha continúa, luche cada quien desde su trinchera, sea un buen ciudadano o ciudadana, si se detiene en algún semáforo y se acerca a la ventana de su auto un hombre, mujer o niño a pedirle una moneda, regale esa moneda y no sea como todos aquellos que expresan “seguro es para drogarse”, quizá sí, pero quizá no. Regalen un abrigo o una cobija a alguna persona en situación de calle, solo ellos saben la razón de porqué viven de esa manera, no es su asunto. Consuman productos locales, artesanales, y no supliquen por un menor precio; cosas mínimas como las anteriores son algunos ejemplos de nuestra contribución a un cambio de vida y de país, tenga presente que no aspiramos a la perfección, si no al progreso.

Quizá resulte yo la menos indicada para sugerirles lo anterior, pues la inconformidad ha sido mi estandarte desde que tengo uso de razón, mi necedad a no convertirme en una mujer sumisa, sumada a mi equivocada forma de pensar me ha hecho perder cosas y personas en mi camino, todas las que se han ido me han resultado irremplazables pero unas más que otras; tengo un severo miedo a la tranquilidad porque la he confundido con la conformidad, casi nunca me alimento sanamente, fumo de 5 a 8 cigarrillos al día, no bebo alcohol pero sí mucho café; en 2017 agradecí muy pocas veces y viví episodios de miedo, aturdimiento y frustración, pero más allá de eso sonreí, y creí que iba por un buen sendero la primera vez que fue publicado “En el camino andamos”, en este, su periódico local que me ha dado tantas cosas, asimismo, la primera vez que hablé frente a un micrófono, por cierto, pueden escucharme todos los miércoles de 3 a 4 de la tarde por el 99.7 de su FM. No sé si sea una buena o mala persona, no sé si ustedes lo sean, pero sé que somos portadores de todo lo bueno y todo lo malo; me esfuerzo por ser una buena ciudadana pero he fallado en algunas ocasiones, por esas y otras muchas más razones, ustedes no sean como yo, sean mejores.

Si ustedes están leyendo esto: gracias por seguir en el camino y no, no tiene nada de malo reflexionar cada inicio de año sobre lo que se fue, lo que está y lo que vendrá, siempre y cuando no lo olviden, recuerden que el corazón y el pueblo perdonan pero nunca olvidan. Que 2018 los libre de la violencia en cualquier entorno, los libere del miedo al salir a la calle para que defiendan sus sueños, ilusiones o anhelos, que puedan sonreír, vivir tranquilos, pero principalmente que en 2018 puedan ayudar a alguien. Cuando terminen de leer este texto, abracen a aquellos a quienes aman, sean felices aunque no quieran y hagan el bien, sin mirar a quien.

Nos hemos convertido en una nación de sobrevivientes. La muerte, más allá de nuestra capacidad para burlarnos de ella como mexicanos, es realmente un asunto cotidiano. Somos famosos como nación por la cantidad de homicidios que registramos cada año. 2017 superó al 2011 como el año más violento de nuestra historia reciente, algo que se antojaba difícil. 2017 concluyó con 23 mil 101 investigaciones por homicidios dolosos, cifra mayor a las 22 mil 855 del fatídico 2011. Con estos antecedentes, es comprensible que alguien celebre empezar un año vivo e invite a valorar la bendición de tener a sus seres queridos a un lado. Este 2018 empezamos este “Maldito Vicio” con una reflexión de Lorena Piedad. Lo invitamos a que también lo haga y a que celebre, de verdad, la posibilidad de tener vida en un país donde la muerte ronda cada esquina.

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