Los SS como organismo articulador de la gestión del conocimiento

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Alfonso Atitlán Gil

Los Servicios de Salud (SS) como estructura articuladora para propiciar la gestión del conocimiento en su contexto territorial es una idea en proceso de construcción en nuestro estado. En primer lugar porque a pesar de que la gestión del conocimiento se utiliza desde hace mucho tiempo para propiciar la innovación y la articulación de acciones en proyectos bien planeados, se puede considerar como una “idea fuerza” que acompaña las profundas transformaciones que están teniendo lugar en el sistema de innovación en nuestro país.

En segundo lugar porque aún dentro de los límites que pudiera tener la gestión del conocimiento, quedan muchos aspectos por comprender y proyectar suficientemente, entre ellos utilizarla como un modelo para entender y resolver problemas de salud en un contexto territorial (adecuando a lo local soluciones generadas en otros entornos) desde una visión global (que permite entender cómo otros resuelven sus problemas) y mediante el trabajo colaborativo, donde se articulan los talentos de distintos perfiles profesionales y se suman las voluntades tras un mismo objetivo.

Para conceptualizar a los SS como un organismo articulador de la gestión del conocimiento, una pregunta de partida sería cuál es el papel que deben asumir en la generación de conocimiento. Desde un punto de vista académico, y para proponer una acción fundamentada científicamente dentro de su estructura, considero que los SS podrían participar de manera activa en la función de investigación científica y la formación continua del personal, junto a la formación de grupos de profesionales en competencias específicas encaminadas a la solución de problemas prioritarios en el estado. En otras palabras, los SS no deben ser solo un escenario para atender la problemática de salud desde la perspectiva de la formación de su personal, sino que deberían gestionar la capacidad de los mismos para producir, difundir y aplicar conocimientos, orientando dicha capacidad hacia la mejora en la calidad de la atención.
Es obvio que esta concepción, llamémosle amplia, de las funciones de los SS, plantea numerosos problemas conceptuales y prácticos, dadas las condiciones aún precarias en el orden material e incluso humano en que se llevan a cabo las acciones asistenciales que tradicionalmente se consideran pertinentes. Sin embargo, esa concepción amplia podría ser la única verdaderamente consecuente con el propósito mayor de favorecer la atención de los SS dentro de un concepto de calidad equivalente en todas las instituciones del sistema estatal de salud, incluidas las instituciones que articulan sus acciones desde un nivel federal.
Así, por ejemplo, sin la dimensión de investigación, la formación resultaría limitada; sin educación continua se perdería el carácter de actualización permanente, entre otras limitaciones que truncarían el concepto mismo de SS y su función meramente asistencial. Para que la “nueva perspectiva de las acciones de los SS” pueda participar activamente en el proceso de desarrollo social y mantener un nivel asistencial de calidad adecuado, se hace necesario desplegar actividades como la formación profesional con base en el desarrollo de competencias específicas, la investigación y la formación de comunidades de práctica, propiciando la articulación de grupos de trabajo colaborativo conformados para un mismo propósito de manera temporal o permanente en el entendimiento y resolución de problemas específicos y prioritarios.
La “idea fuerza” encarnada en la noción de la “nueva perspectiva de las acciones de los SS” está fuertemente asociada a la posibilidad de generar sólidos nexos entre las instituciones de los SS y los territorios en los cuales ellas hoy llevan a cabo sus acciones asistenciales. La ampliación de la cobertura ha dotado a los territorios de instituciones de salud antes inexistentes. Surgiendo así un sistema de salud “territorial” y lo ideal es que en estas se aglutinara una parte significativa de las personas más calificadas en cada región. Esas personas deben tener conocimientos, buscar contactos con personas e instituciones que poseen conocimientos, tecnologías y conocer o pueden investigar los problemas de los territorios donde actúan.
Adelantando un poco diremos que las personas y las instituciones, a través de redes formales e informales, pueden tejer redes y propiciar flujos de conocimientos que sirvan para resolver la problemática a la que cotidianamente se enfrentan y aquella a la que aún no logran ganar una batalla. Esto es solo una propuesta conceptual, pero considero que en los Servicios de Salud de Hidalgo no se dista mucho de esta “nueva perspectiva”.

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