Los laboratorios de ideas o centros de investigación, también llamados think tanks, son un conjunto de expertos multidisciplinarios que orientan sus actividades a la reflexión y a la generación de políticas gubernamentales. Los “tanques pensantes” inciden fuertemente en la construcción de opinión pública y suelen ser una bisagra entre el mundo académico y el poder político-económico.
Estos cuerpos de pensamiento tienen su origen en la milicia, debido a que los militares hacían reflexiones sobre las relaciones de poder entre los estados y proponían estrategias para aventajar al enemigo en el campo de batalla.
Durante la primera y segunda Guerra Mundial se dieron los primeros vínculos formales entre militares y científicos para proponer planes de largo plazo que aseguraran la supremacía hegemónica del país al que servían.
Dichos laboratorios de ideas han ido evolucionando en el tiempo y siempre han estado asociados a la construcción-consolidación del poder hegemónico dominante. Después de la segunda Guerra Mundial no hubo duda que Estados Unidos era el representante del liderazgo hegemónico mundial.
Actualmente, los tanques pensantes tienen características más o menos homogéneas que comparten:
Pueden encontrarse en el seno de una universidad o en el ámbito privado o de forma mixta.
Aunque su labor preponderante es la investigación aplicada, no deja de lado el análisis teórico enfocado a lo pragmático y prospectivo.
Cuentan con una estrategia de medios de comunicación bastante sofisticada donde transmiten sus investigaciones, posicionamientos y alertas.
Sus trabajos influyen en la toma decisiones de los funcionarios públicos o actores privados.
La geografía del pensamiento dominante y lo que nos queda por hacer

El Programa de relaciones internacionales de la Universidad de Pennsylvania en su más reciente reporte (215) señala que en el mundo existen 6 mil 846 tanques pensantes, distribuidos de la siguiente forma: 28 por ciento en Norteamérica, 25.9 en Europa, 18.4 en Asia, 11.3 en Centro y Sudamérica, 9 en África, 5.8 en Medio Oeste y 1.4 por ciento en Oceanía.
Estados Unidos encabeza la lista de los cinco países que más tanques pensantes aglutina con mil 835, seguido de China con 435, Reino Unido 288, India 280 y Alemania con 195.
En América Latina, Argentina encabeza la lista con 138 tanques pensantes, seguido de Brasil con 188, México 61 y Bolivia con 59.
Esta geografía de los tanques pensantes muestra que la construcción del pensamiento dominante o hegemónico sin duda es un proceso de larga data que ha evolucionado de acuerdo con las necesidades de la época y sus voceros cumplen un papel preponderante en la promoción de la visión de mundo ofertada desde los centros de poder mundial, no existe casualidad alguna que la fábrica de pensamiento por antonomasia esté asentada en territorio estadunidense.
Tristemente la cultura de los tanques pensantes en México no ha permeado por completo el “quehacer público”. Los tomadores de decisiones no dialogan lo suficiente con los centros de investigación, ni mucho menos aglutinan esfuerzos de largo aliento con el sector productivo.
Los temas prioritarios de la agenda pública nacional e internacional nos exigen la creación de un pensamiento geopolítico mexicano, capaz de incidir en la toma de decisiones y que propicie el desarrollo endógeno y salvaguarde la soberanía nacional. Los universitarios tenemos una deuda histórica con el pensamiento crítico, premisa básica para la construcción del otro México posible.

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