Los tiempos y el fin de año

566
historia

Consejero editorial

Con el sello editorial de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, figuran cuatro publicaciones que abordan las tradiciones de fin de año y los relojes: De las tradiciones navideñas de Raúl G Guerrero, El Reloj monumental de Pachuca de Víctor Manuel Ballesteros García, El reloj de mi pueblo… Memorias de un centenario de Carlos Rodríguez Reyes y Las voces de los muros del centro cultural universitario La Garza.
Don Raúl Guerrero Guerrero, acucioso investigador de la cultura hidalguense, se ocupa con singularidad de la celebración de la Navidad en México y refiere la variedad de actos litúrgicos y la riqueza que las tradiciones encierran para el pueblo mexicano.
Cita cinco momentos que suceden entre diciembre y principios de febrero: las posadas del 16 al 24 de diciembre; la Navidad, conocida como Nochebuena, el 24 de diciembre; el Año Viejo y Año Nuevo, la noche del 31 de diciembre y el primero de enero; la noche de Reyes el 5 y 6 de enero, con la tradicional partida de la rosca; y el Día de la Candelaria, el 2 de febrero.
Este maestro universitario narra en su texto que antiguamente se rezaba el rosario de 15 misterios divididos en cinco gozosos, cinco dolorosos y cinco gloriosos. Los gozosos son: el anuncio que el arcángel Gabriel hace a María sobre su maternidad, el nacimiento de Jesús, la adoración de los pastores, la adoración de los magos de oriente y el encuentro del Hijo en el templo.
Esta herencia cultural y religiosa se debe a la enseñanza que emprendieron los frailes franciscanos y agustinos en el siglo XVI. Continúa su relato narrando cuando aparecen los dueños de la casa que invitaban a dos señoras para que apadrinaran al niño, representado por una pequeña figura de barro puesta en una pañoleta, la que era tomada por cuatro esquinas y se mecía al compás de la música; complementa su obra con otras tradiciones, como las que se celebran en Oaxaca, en la ceremonia de la Noche de los Rábanos, tan arraigada en esa comarca.
Con respecto a los relojes, estos juegan un papel importante en la época de fin de año, y seguramente tendremos la vista puesta en las manecillas cuando marquen las 12 de la noche, que así indicarán el término del Año Viejo y el principio del Año Nuevo.
Bastaría echar un vistazo a los libros El Reloj monumental de Pachuca y El reloj de mi pueblo… Memorias de un centenario para recordar algunos otros más que seguramente los tendrá el lector en su memoria, como los relojes en el mundo: el Big Ben, fabricado en 1850; el de Berna, el Astronómico de Estrasburgo, el Artístico de Nürembeg, el de Praga, el de la iglesia de San Marcos de Venecia o algunos de México como el del Palacio de Cortés (primero de México), el Reloj Chino, el de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, el reloj de la Basílica de Guadalupe (con numerarias mayas) y el del Parque Hundido, por citar solo algunos. Y en Hidalgo tenemos torres importantes donde el reloj significa identidad y también al severo marcador del destino de sus habitantes.
En la entidad hidalguense, según refiere Víctor Ballesteros, son dignos de mencionarse los relojes del frontón del edificio del centro cultural universitario La Garza de la UAEH (1897), Tecozautla (1905), Huejutla (1908), el Reloj monumental de Pachuca (1910), Metzquititlán (1923), Cuautepec, Acaxochitlán y Jacala. Respecto al reloj de la UAEH, el Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Hidalgo cita que éste fue inaugurado el primero de abril de 1897, lo que lo hace el más antiguo de los hidalguenses, toda vez que el Reloj monumental de Pachuca fue inaugurado 13 años después.
Cada uno de los relojes hidalguenses tiene su historia y una tradición que, seguramente a través del tiempo, han sido descritas por sus pobladores. Uno de ellos es el reloj de Huejutla, fiel testigo de las fiestas del Xantolo y la Nochebuena, pero también partícipe de los grandes acontecimientos culturales, sociales y políticos.
Por su parte Víctor Ballesteros, al hacer un breve estudio iconográfico del Reloj monumental de Pachuca y describir sus aspectos arquitectónicos, deja a la comunidad lectora la reflexión sobre el incesante movimiento del tiempo marcado por sus horas, minutos y segundos que el próximo 31 de diciembre serán para muchos pachuqueños el momento de tránsito del Año Viejo al Año Nuevo.
Finalmente, el reloj del centro cultural universitario La Garza se unirá a los relojes de Hidalgo y de México que se rigen por el mismo huso horario en el momento de transición del Año Viejo 2016 al Año Nuevo 2017.
Sirvan estas líneas para retomar nuestras tradiciones navideñas y de los relojes y para desear a quienes leen esta columna dominical los mejores deseos y parabienes para el próximo año.
Regresaremos a esta columna el próximo 8 de enero.
¡Felices fiestas!

No votes yet.
Please wait...

Comentarios