Se resisten a entender que la realidad política del país ya cambió. Aún piensan que están para aplanar a la oposición, no solo con el uso de la fuerza pública, sino con la mayoría que aún posee el PRI en el Congreso local. En las últimas semanas, el legislativo local, con auténtico frenesí, ha aprobado nombramientos y reformas como no lo hizo en los años que lleva de trabajo. La razón: en septiembre entra la nueva legislatura que por primera vez en la historia no favorecerá al PRI y por tanto será real contrapeso al actual mandatario Omar Fayad, quien emanó de las filas tricolores. Y como en otros estados donde ocurrirá lo mismo, los actuales diputados, coordinados con el Ejecutivo estatal, dejan un escenario no tan desfavorable para ellos. Para alcanzar tal objetivo no están dispuestos a ceder ni un milímetro. Están gozando sus últimos días de plenitud, como dijera en su tiempo el tristemente célebre exgobernador de Veracruz Fidel Herrera. Y en lugar de tender puentes de diálogo, utilizan su mayoría legislativa y la fuerza pública para literalmente aplastar a quien disiente, como ocurrió con la diputada local electa por Ixmiquilpan Lucero Ambrocio, quien después de ser golpeada tras manifestarse afuera del Congreso, tuvo que ser llevada en ambulancia. El titular del Ejecutivo estatal olvidó muy rápido el video que grabó tras las elecciones del pasado primero de julio, cuando invitó a las demás fuerzas políticas a dejar atrás los tiempos de campaña y construir un Hidalgo próspero por medio del diálogo. No entienden que no entienden. De filón. Como era de esperarse, Donald Trump agarró de argumento la cifra de los más de 31 mil asesinatos ocurridos en 2017 para atizar a su urgencia de construir un muro en la frontera con nuestro país. Una vergüenza.

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