Sin lugar a dudas, estas elecciones son muy diferentes a todas las anteriores, su complejidad está propiciando una división social sobre todo en los estudiantes, por la responsabilidad histórica de una decisión que tienen que tomar y no estaba en sus coordenadas actuales, que es la de votar por primera vez.
Muchos jóvenes sienten que la espiral de la violencia cada vez es mayor y más despiadada, la criminalidad tiene sitiada a las autoridades que vemos –como dicen los jóvenes– cada vez más hundidas en la corrupción, de donde surge la impunidad que ya cabalga sobre la justicia mediante la compra de voluntades.
La situación económica se caracteriza por un mediocre crecimiento que no se traduce en mejoría para los más necesitados, por el contrario, las presiones financieras abarcan cada vez a mayor número de familias, el ingreso no les alcanza ni para la canasta básica.
Los estudiantes universitarios tienen acceso a más información como nunca en la historia de la humanidad, fluye todo tipo de información, más la falsa y la insidiosa que la objetiva.
Muchos de los jóvenes, víctimas de la delincuencia, hacen oídos sordos al llamado de Peña Nieto para que reconozcan los logros de su gestión, porque no son creíbles, la información que fluye por todos los medios lo desmienten.
Los docentes viven los cuestionamientos cotidianos de sus alumnos, la respuesta en la que convergen ambas partes, tras un análisis académico, es el conocimiento de una realidad que flagela a toda la sociedad.
Los universitarios tenemos pleno conocimiento de los impactos ocasionados por los recortes presupuestales, tanto al Conacyt como a las universidades públicas, ya que son menos las becas tanto para licenciatura como para los posgrados, sobre todo para los que se realizan en el extranjero, además de un estancamiento en los procesos de investigación y desarrollo; sabemos que la educación en todos sus niveles en México está rezagada, tan es así que ocupamos los últimos lugares entre los países que forman parte de la OCDE.
Los universitarios estamos conscientes de que las 3 mil 800 instituciones de educación superior del país son insuficientes para atender a todos los jóvenes mexicanos, pues solo 33 por ciento de los jóvenes están matriculados y solo 50 por ciento de los egresados opinan que en algo ha mejorado su vida.
Lo que nos indica que la política de ciencia y tecnología como la de educación superior no responde a las necesidades de los mexicanos, sobre todo a las de los jóvenes, que no ven futuro, ni empleo, aun teniendo una profesión, pues 40 por ciento de los empleadores en México considera que no encuentran el talento necesario en los egresados, los alumnos culpan a las empresas y las empresas culpan a las universidades.
Ante esto, los alumnos identifican escenarios nada prometedores en función de los cuales los estudiantes a nivel general, como los de la UAEH, toman sus decisiones en las cuales ni los padres ni los docentes, mucho menos los directivos universitarios, influyen en ellas, sobre todo en las que están relacionadas con la presente contienda electoral, la cual está manchada por la corrupción, las mentiras y los ataques personales.
Los alumnos de la UAEH son atacados al decirles acarreados y manipulados, cuando tienen plena conciencia del tipo de gobierno a nivel nacional, como estatal, que los rige, sobre todo tienen la capacidad moral y racional para ir o no a un mitin de tal o cual candidato, ¿por qué a los estudiantes del ITAM no se les acusa de acarreados por apoyar a Meade? ¿Verdad que no?
Los docentes y alumnos de la UAEH, conscientes de la situación por la que atraviesa el país y el estado de Hidalgo, asumimos el compromiso de actuar con responsabilidad social y política, dado que es la sociedad la que mediante sus impuestos hace posible la existencia de universidades como la UAEH, que es reconocida nacional e internacionalmente, la cual cuenta con una visión de futuro para llevar a cabo la formación profesional, científica y tecnológica de los jóvenes hidalguenses y puedan enfrentar los desafíos de la sociedad digital.
Solo aplicando el conocimiento como eje articulador de todos los procesos económicos y políticos orientados al bienestar social sustentable, es como haremos de México un país mejor. ¿No lo cree usted?

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