Estamos a casi tres meses de que inició la actual administración encabezada por el licenciado Omar Fayad Meneses, lapso obviamente corto aún para poder vislumbrar con claridad la política a instrumentar por el nuevo gobierno estatal, para poder conocer cómo y en qué medida se pasará del discurso a los hechos. Pero también es cierto que, aunque tenemos una transición, las actividades gubernamentales no se pueden parar hasta que el nuevo gobierno tome todas las riendas en su mano; afortunadamente en el caso de Hidalgo, la nueva administración tuvo tres meses completos para llevar a cabo dicha transición y conocer a tiempo la situación que guarda el estado y al menos los problemas más complicados, sumando a ello el conocimiento que tiene de la entidad el propio gobernador: rezagos, carencias, grado de marginación y pobreza, así como de las fuerzas políticas existentes en la entidad con las cuales, al menos en su mayoría, se ha dejado ver en distintos eventos en completa armonía, sea en eventos con las distintas secretarías estatales o con diferentes organizaciones políticas afines a su gobierno, o con funcionarios federales y/o con algunos presidentes municipales. Sin embargo, hay asuntos que no pueden esperar mucho tiempo para que puedan ser resueltos y tienen, necesariamente, que atenderse de manera más expedita; ahí tenemos, por ejemplo, los hechos en la comunidad de Dios Padre en el municipio de Ixmiquilpan, que ya cobró vidas humanas y pone en peligro otras de no existir una pronta intervención gubernamental.
Los verdaderos retos que enfrenta el nuevo gobierno, sí los considera como tales, con el firme propósito de enfrentarlos y llegar al final del sexenio con un nuevo Hidalgo, más justo, con más y mejores empleos y con una calidad de vida digna, propia de un ser humano, no son menores; será una verdadera odisea cambiar las cosas, el poder sacar de la pobreza extrema a 350 mil 500 hidalguenses (Coneval, Medición de la pobreza 2014) o del rezago educativo al 19.1 por ciento de la población (543 mil personas) o darle acceso a los servicios de salud a medio millón de vecinos que carecen de él, o bien garantizar el acceso a la seguridad social a los casi 2 millones de hidalguenses que cada día ven como se aleja esa seguridad social que solo se encuentra en el papel. El reto es mayúsculo cuando en Hidalgo seis de cada 10 personas se halla en la pobreza o pobreza extrema, según los datos que arrojó el último reporte del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).
El trabajo de organización y de gestión que realiza el movimiento antorchista en Hidalgo y en todo el país es con la clara finalidad de contribuir al desarrollo de nuestra nación, de coadyuvar a sacar de la pobreza y de la marginación a miles de mexicanos y, en este sentido, nos preocupa que en estos dos meses y medio que lleva en funciones el nuevo gobierno, lapso durante el cual el comité estatal del movimiento antorchista ha tenido la oportunidad de reunirse en no menos de cuatro ocasiones con el actual secretario de Gobierno, licenciado Simón Vargas Aguilar; sin embargo nos inquieta que hasta el día de hoy estemos igual que el primer día del actual gobierno, sin ningún avance en las demandas de los miles de hidalguenses organizados en nuestro movimiento; no obstante diré, con apego a la verdad, que todas las reuniones han sido cordiales, que hemos encontrado un trato gentil y respetuoso, pero sin soluciones hasta el día de hoy.
Nos preocupa, además, que dos exiguos acuerdos logrados con el señor secretario no se han puesto en marcha y los tiempos apremian para su cumplimiento: 1) Ejecutar los recursos federales logrados por Antorcha en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2016. A escasas semanas de que concluya el año y, por lo tanto, el término del plazo para ejecutarse dichos recursos, ninguna obra ha iniciado, ni un solo peso, de los 114 millones conseguidos por los diputados antorchistas y nuestro comité estatal, se ha ejercido, aún están en verdaderos líos burocráticos las dependencias encargadas y algunos presidentes municipales. 2) Se acordó que le entregáramos al gobierno del estado los proyectos de obra, que según, no tenían en su poder, para incluirlos en el Presupuesto de Egresos de 2017 y, para nuestra sorpresa, apenas en la semana aparece un funcionario diciendo que ya tenía las copias de nuestros proyectos, es decir, que simplemente no los incorporaron en el PEF 2017, ahora, obviamente, será problema del gobierno de dónde obtiene los recursos para la realización de las 30 obras que contemplan dichos proyectos.
En fin, estamos claros que la situación nacional no es favorable al pueblo de México, que son muchos los retos del actual gobierno y que deberá ser muy sensible a las demandas de los que menos tienen, privilegiando siempre a este sufriente sector, pero también estamos claros que la solución de fondo es el cambio del modelo neoliberal que impera en nuestro país; necesitamos conquistar el corazón y el alma de esos millones de mexicanos que sufren día a día la pobreza y la desigualdad social, por eso compañeros antorchistas, vamos a la conquista y a la organización de ese millón 621 mil 500 de hidalguenses que están sumidos en la pobreza para conquistar el poder del país y poder, a su vez, cambiar el modelo económico. Vamos antorchistas de Pachuca, Tizayuca, Tulancingo, de Huasca-Atotonilco, de la región Otomí-Tepehua, de la Huasteca, etcétera. Todos a cumplir con nuestra meta del 1x1x1. Y también preparémonos para iniciar nuestro peregrinar por la solución a nuestras demandas: de todas las obras y acciones que dejó pendientes la anterior administración y del pliego petitorio de 2016 y 2017.

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