La desaparición de personas en México, según los expertos, es un problema triste, viejo y medianamente atendido. Este fenómeno tomo relevancia en el siglo pasado, particularmente de los años de 1940 a 1980. Con la desaparición forzada fue iniciada, en aquellos tiempos, para atemorizar a la familia de la persona desaparecida, pero luego esta aberrante práctica se concretó para eliminar a las víctimas. A partir de 2008, se incrementó la prevalencia de personas desaparecidas por la participación de la delincuencia organizada en este fenómeno.

¿Por qué han desaparecido y siguen desapareciendo las personas en México?

Partiremos desde la causa más simple y corresponde a que algunos padres divorciados, quienes no viven juntos y tienen fuertes diferencias entre sí, pretenden quedarse ilegalmente con los pequeños, se les hace muy fácil llevárselos y no informarle a quien tiene la custodia; esa acción es conocida como sustracción de menores y está penada por la legislación. Otras causas de desaparición corresponden a la incomprensión familiar y por voluntad propia, donde las personas deciden abandonar a sus familiares sin avisarles o por problemas psicopatológicos o fenómenos naturales.

Pero la causa más relevante se empezó a dar a partir de 2008 por la privación ilegal de la libertad, secuestro por venganza, ajustes de cuentas o narcolevantones perpetrados por la delincuencia organizada, sin dejar de mencionar a la desaparición forzada y la trata de personas.

Esta última constituye el tercer negocio ilícito más redituable en el mundo. Según la oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), esa actividad deja una ganancia anual de 36 mil millones de dólares.

Las UNODC estima que para 2016, en todo el mundo, estuvieron sometidas a la trata 40.3 millones de personas, de esas 24.9 millones a la explotación laboral y 15.4 millones al matrimonio forzado.

Mientras que de 40.3 millones aproximadamente un 10 por ciento, o sea 4.8 millones, estuvieron bajo explotación sexual forzada. En México, aproximadamente 376 mil 800 personas fueron esclavizadas, por lo que la nación llegó a ocupar la posición 36 de 167 países en todo el mundo.

El comisario Donaciano Millán refirió que “el 70 por ciento de casos de esclavitud moderna en México están relacionados con grupos de la delincuencia organizada, quienes secuestran y obligan a mujeres jóvenes e infantes a trabajar en el comercio sexual”.

Con lo antes mencionado, podemos correlacionar la desaparición de jóvenes con la trata de personas. La Secretaría de Gobernación (Segob), a través de un informe de fosas clandestinas y un registro nacional de personas desaparecidas de 1960 a 2017, refiere que desaparecieron 15 mil 835 personas, donde el 90 por ciento se consumaron a partir de 2008, cuando un año antes el gobierno de México declaró la guerra a los cárteles de la droga.

El informe de desaparecidos de la Segob refiere a 4 mil 433 personas jóvenes, quienes tenían de 15 a 19 años, mil 945 personas de entre 20 a 24 años, le siguen mil 850 niñas de 10 a 14 años, entre otros datos. También indica que 2017 fue el año cuando más desapariciones hubo y justamente concuerda con uno de los más violentos en nuestra historia moderna, donde los levantones, los secuestros por venganza y rivalidad tomaron auge perpetrados por “la lucha de la plaza” entre los grupos de la delincuencia organizada.

Es pertinente manifestar que las “organizaciones criminales” se han diversificado y no solo se dedican al tráfico de drogas, sino también al secuestro, extorsión, robo de hidrocarburos y a las diversas modalidades de la trata de personas (Utilización de menores en actividades delictivas, prostitución ajena, trabajo o servicios forzados, explotación sexual, tráfico de órganos, tejidos y células de seres humanos vivos) como una forma de financiarse, justo es ahí donde hoy las desapariciones y la trata de personas se correlacionan.

Conclusiones

1. A partir de 2008 la desaparición de personas incrementó en un 90 por ciento por la rivalidad de las organizaciones criminógenas que luchan ferozmente por el control de las plazas donde se distribuye y se vende la droga.

2. Las diversas modalidades de la trata de personas frecuentemente son utilizadas por la delincuencia organizada para financiarse, vinculando el fenómeno de las desapariciones con esa actividad como un círculo perverso.

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