La noche mágica de despedida de almas es un momento para memorar los lugares vacíos en la mesa, que ahora ocupan por siempre nuestro corazón. En una noche fría de noviembre, cada habitante sale de su hogar a despedir con globos de Cantolla a sus seres queridos.

Un granito de fe, amor y tradición se refleja en cada luz encendida. Así culmina el 2 de noviembre en el pueblo mágico-minero de Zimapán.

Por: Gabriela Ramírez Zúñiga

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