Jorge Meléndez
Preciado

En 2017 la impunidad de los políticos de Los Pinos fue evidente (el socavón de Gerardo Ruiz Esparza y Odebrecht, como evidencias claras). La inseguridad continuó y aumentó (el número de homicidios dolosos y los feminicidios subieron). El alza en el costo de la vida fue el signo, desde el inicio y hasta el final (gasolinas, luz y electricidad, entre muchos otros productos). El viejo régimen fue más agresivo y vulgar (los fraudes en Estado de México y Coahuila como una forma de mostrar que el PRI está dispuesto a imponerse a como dé lugar). Y los dislates del Ejecutivo siguieron a la orden del día (en Francia, Peña Nieto acuñó un neologismo “volvido”).
Podríamos continuar con un régimen que hizo de los negocios su marca para demostrar que la indecencia es el sello de la casa y la impunidad lo permanente.
Lo importante, empero, es que cada vez más, por fortuna, hay grupos diversos que están muy activos a documentar lo que se hace, aunque no sabemos hasta dónde den el paso final: sacar de Los Pinos a quienes prometen todo, incluso ante un notario, y a la hora de la verdad no cumplen ni con 3 por ciento de lo ofrecido.
También es hora de exigir que los medios hagan su trabajo. Sabemos que las cantidades dilapidadas por el equipo peñanietista logran que muchos impresos doblen la cerviz con el fin de obtener grandes tajadas en publicidad y hasta contratos de obras diversas. Tal como los documentó parcialmente The New York Times, quien exhibió incluso a ciertos periódicos que antes eran el prototipo de independencia informativa. Claro, hay todo un sector al que no han podido doblegar: los caricaturistas, aunado a varias plumas que dicen lo que muchos callan. Pero es indispensable, a riesgo de que desaparezcan, que los cotidianos tengan un papel más abierto en este 2018, donde estarán muchas candidaturas en juego, entre ellas la presidencial.
El inicio del año ha sido terrible. La tortilla subió al doble: tres pesos por kilo, como mínimo. Las gasolinas aumentaron en proporciones diversas, aunque en un buen por ciento, y se espera que no sea, por desgracia, la única elevación en el año en los combustibles. Muchas otras mercancías elevaron sus precios. Los alimentos básicos fluctúan sin cesar. Habrá un deterioro mayúsculo de los salarios, que ahora son de los más bajos en América Latina. En tanto una decena de multimillonarios continúan amasando más capital.
Todo ello se debe al PRI, el PAN y los burócratas que han orquestado este nuevo modelo económico, en donde algunos de los artífices han sido José Antonio Meade y su maestro, Luis Videgaray. Por lo tanto, no estamos ante un candidato ciudadano, el que insistentemente se pregona, sino uno de los que han allanado el camino para que la nación sufra gravemente y sus pobladores tengan un futuro negro.
En el terreno económico podemos llegar a situaciones espeluznantes, ya que el dólar sigue para arriba, el TLCAN está prendido con alfileres y la posibilidad del muro es algo cada vez más cercano. No obstante que Videgaray se pliegue a todo lo que proponga el suegro de Jared Kushner, el anaranjado Trump. Pues ya fuimos el peón de Estados Unidos contra Venezuela, aunque la maniobra contra Maduro fracasó, y nos abstuvimos en condenar la iniciativa para que Jerusalén sea la capital de Israel. Retroceso mexicano en lo internacional.
Por si algo faltara, en noviembre tuvimos el menor número de remesas de Estados Unidos enviadas por nuestros compatriotas. Descendieron los millones de dólares en 4.7 por ciento, la peor caída en más de cuatro años.
El antes Frente Ciudadano, secuestrado por Ricardo Anaya, no ha tenido los éxitos que esperaban. Es más, hay una serie de inconformidades en varias partes de la República por un reparto de posiciones que ha favorecido al PAN. Y los perredistas, que no saben hacia dónde van, están resignados, aunque en sus filas aumentan las inconformidades. En tanto, Miguel Ángel Mancera no se decide en apoyar realmente a esa coalición o volver a echarse en brazos de Peña Nieto para tener apoyos luego de las elecciones.
Por su parte, Andrés Manuel López Obrador, luego de su acuerdo con el Partido Encuentro Social –evangelista–, ha recibido una serie de críticas de sus aliados. Primero fueron Jesusa Rodríguez y Elena Poniatowska, en un acto. Luego Paco Ignacio Taibo II, en un video subido a Whatsapp, señalando que no era correcto el que no se criticaran las políticas equivocadas del Peje. Y Luis Hernández Navarro, en La Jornada (12 de diciembre), escribió que hay varios miembros del gabinete anunciado por López Obrador que son de derecha, entre ellos el encargado de Agricultura Víctor Villalobos, que tiene relaciones con empresas transgénicas. También censuró a Esteban Moctezuma y Olga Sánchez Cordero.
Por el lado de la candidata independiente María de Jesús Patricio, Marichuy, la recolección de firmas será menor a lo que se necesita para inscribirla en la boleta, algo que ya se preveía hace tiempo. Aunque los del EZLN dicen que seguirán adelante con la campaña y anuncian desde ahora que habrá, como siempre, un fraude electoral de pronóstico reservado.
Y es que las autoridades electorales son parciales y para acabar de completar el feo cuadro, autorizaron usar monederos electrónicos –recordar lo que ocurrió hace casi seis años con Monex– para las campañas.
En los últimos días de 2017, por cierto, fueron asesinados ocho políticos de diferentes partidos, con lo que el número de abatidos de esa actividad llegó en el pasado año a 38.
El INE alertó desde ahora que hay focos rojos para las elecciones en cuando menos cuatro entidades: Guerrero, Michoacán, Tamaulipas y Veracruz.
¿Será 2018 el año que viviremos en peligro?
Mientras lo sabemos, les deseamos salud, amor con los suyos y trabajo si es posible.

Twitter: @jamelendez44

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