VERÓNICA MUÑOZ
Pachuca

¡Cuánta cordura puede caber en la locura! Qué cierto resulta autodenominarse un ser mutante cuando se vive en un mundo deschavetado por la ficción social del género; así son las mujeres integrantes del colectivo cuirfeminista Invasorix: ácidas, desafiantes e incomprensibles.
Y aunque se definen a sí mismas como biomujeres, al mismo tiempo acusan la evidente irrealidad del género y hasta ponen en entredicho su naturaleza humana. Además de juguetear resignificando viejos conceptos y acuñando nuevos como les viene en gana, Invasorix ha creado su propio tarot, con arcanas feministas como Sara Ahmed, Hannah Arendt y Kathleen Hanna, para el caso de la carta de los enamorados que en la baraja tradicional muestra una pareja heterosexual, fue sustituido por una figura hermafrodita.
Pero este artículo se centra en otra faceta de su obra, una de tres canciones que han compuesto a partir de sus propias experiencias, se titula “Macho intelectual” y pone sobre la mesa una clase de agresión difícilmente detectable, es bien común que pase inadvertida tanto para el agredido como para el agresor, o sea calificada de mera arrogancia. Y es que cuando uno piensa en un macho evoca la clásica imagen del hombre rudo agrediendo físicamente a una mujer, pero se pierde de vista que a cada paso que se ha dado en contra de este cáncer social, el mismo ha mutado, tomando formas cada vez más sofisticadas y sutiles, una de ellas, el macho intelectual.
¿Quién no se ha topado con el clásico tipo pesado, que no importando el tema que se aborde, actúa como si su opinión fuera la única informada y válida en el mundo? Los hay en todos los formatos, desde el sabihondo que no tiene ni idea de lo que dice y solo habla porque tiene boca, hasta la enciclopedia humana que se ha leído a Bourdieu de arriba a abajo pero sigue reproduciendo las formas de dominación machista hacia cualquier cosa que amenace su superioridad como ente masculino, cambiando la forma pero dejando en el fondo una clase de coacción disfrazada de sermoneo académico. Muchos de ellos suelen ser individuos con hambre de protagonismo que no pudieron alcanzar el reconocimiento social por la vía ordinaria, el machismo clásico, y encontraron en la agudeza mental otra manera de destacar en lo público.
Pero Invasorix no se dejan chamaquear como afirman en esta canción, se cuestionan también dónde está la macho intelectual, porque la agresión machista puede venir en forma de mujer o tener la identidad sexual de su preferencia. Para muestra, la llamada hiena de la Gestapo Violette Morris, destacada atleta nazi, lesbiana, que llegó a ser la militar más temida por la resistencia francesa por sus métodos de interrogación. Si bien era una mujer en el sentido biológico de la palabra, sus actitudes eran totalmente machistas y desdeñando cualquier dejo de femineidad. El o la macho intelectual, a diferencia de Violette, no reconoce su naturaleza violenta, incluso la llega a considerar un rasgo encantador muy a lo doctor House, y legitima en la razón su derecho a llevar siempre la voz cantante.
Ahora que ya sabes cómo identificar al macho intelectual, comparte este artículo con todos los que conozcas, pero antes de mirar la pelusa en el ojo ajeno, cuestiónate con sinceridad ¿eres un o una macho intelectual?

Visita:

  • Si te quedaste picado,
    no te preocupes, tenemos más de donde salió esto para mantenerte despierto toda la noche, por eso visita www.revistadandoydando.com.mx o búscanos en Facebook como Revista Dando y Dando, donde tenemos más y más para darte de qué hablar
No votes yet.
Please wait...

Comentarios